margotdelcastillo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y el fuego del deseo
cuerpo adentro..
humedeciendo mares
calcinando cardos..
No hay cabida
a la cordura
abatiendo a pausas
la voluntad..
Asesina el yunque
hasta la lágrima,
arrima bocas
ciegas de sed,
y el caldaso tienta
en piel robada
la lengua presurosa,
ajustando la horca...
diluida en tí
cuerpo adentro..
humedeciendo mares
calcinando cardos..
No hay cabida
a la cordura
abatiendo a pausas
la voluntad..
Asesina el yunque
hasta la lágrima,
arrima bocas
ciegas de sed,
y el caldaso tienta
en piel robada
la lengua presurosa,
ajustando la horca...
diluida en tí
Última edición:
::. Se lee de tirón y perdiendo el sentido. Prohibiciones de éstas merecen leerse todos los días.
:: Me encanta.