Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oré por lingotes de buenos augurios
No cabían escenas cuando tú estabas lejos,
libabas en el parque como una simple abeja,
Y cerré mi visión de tu amor que era mío,
¡Cuántas veces morí contigo y cuánto soñé!
En aquel recuerdo vibraba el ángel,
Di mi espalda y oré de nuevo, cuando te fuiste
por el sendero:
y de repente se aposentaba la lluvia y ya cruzábamos
el riachuelo...
Cobijaste tu debilidad en mis brazos
debajo del paraguas llorabas con desconsuelo,
para salvar nuestro amor frecuentamos lo obsceno,
Aún éramos amorosos. Aún uno sobre el otro, pero
tu mirada helada lidiaba con el silencio
y aun cayendo uno sobre el otro, con una flor ruborosa
en tu cabello, volví amarte, en tu desvelo.
Fue un amanecer despiadado en medio de rezos
Fue el alba a la izquierda y la noche en lo opuesto...
Lo que murió con tu beso.
No cabían escenas cuando tú estabas lejos,
libabas en el parque como una simple abeja,
Y cerré mi visión de tu amor que era mío,
¡Cuántas veces morí contigo y cuánto soñé!
En aquel recuerdo vibraba el ángel,
Di mi espalda y oré de nuevo, cuando te fuiste
por el sendero:
y de repente se aposentaba la lluvia y ya cruzábamos
el riachuelo...
Cobijaste tu debilidad en mis brazos
debajo del paraguas llorabas con desconsuelo,
para salvar nuestro amor frecuentamos lo obsceno,
Aún éramos amorosos. Aún uno sobre el otro, pero
tu mirada helada lidiaba con el silencio
y aun cayendo uno sobre el otro, con una flor ruborosa
en tu cabello, volví amarte, en tu desvelo.
Fue un amanecer despiadado en medio de rezos
Fue el alba a la izquierda y la noche en lo opuesto...
Lo que murió con tu beso.
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