Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esta mi amor repartido en los hombres de la casa. Siete para ser precisa, que se han llenado la boca de querer cuidarme del abandono y de la lucha diaria de vivir en soledad. Es extraño cómo le hacen para desenvolverse y venir a verme cada vez que pueden o quieren. Son mis hermanos varones que se extrañan de mi actitud, ya que no pueden entenderme. De repente, alguno de ellos viene para que le cuide cuando sus esposas están ausentes. Les sirvo su comida, duermen en mi cama, se secan con mis toallas, cuido de sus fiebres. Y por alguna razón, no sé cuál, insisten que vienen a protegerme". Al final, soy la hermanita querida, la dulce niña que les recuerda a nuestra madre.