kandarpa
Poeta recién llegado
[FONT="] La ciénaga se esconde tras el valle,
El valle de la muerte.
En el silencio sepulcral,
Los murciélagos pueblan mi corazón.
En el infierno de los que residen,
En un oscuro purgatorio,
Siembro mi semilla.
El helecho crece rajado,
En la piel de los suicidas,
Reside la verdad.
En la muerte de un hombre con mugre,
Residen esos tesoros que se esconden,
Para el resto de los mortales.
En infinidad de ocasiones,
En polvo me convertí,
En infinidad de ocasiones pensé;
Del polvo procedí.
En ocasiones polvorientas,
El aroma se raja en el valle.
En el error mirado con lupa,
Las cruces se escribirán en tu frente.
Al menos tres veces me negaste,
Y el gallo aún no hubo cantado.
En las derruidas noches al fuego,
Contando historias de Satanás,
Durmimos en lecho seco.
Al final de la tormenta,
El hilo conductor de almas,
En la psicopompa,
Veremos el destino del chamán.
A oscuras leguas del renacimiento,
Procedemos a insultarnos unos a otros,
No volvió a cantar el gallo.
El valle de la muerte.
En el silencio sepulcral,
Los murciélagos pueblan mi corazón.
En el infierno de los que residen,
En un oscuro purgatorio,
Siembro mi semilla.
El helecho crece rajado,
En la piel de los suicidas,
Reside la verdad.
En la muerte de un hombre con mugre,
Residen esos tesoros que se esconden,
Para el resto de los mortales.
En infinidad de ocasiones,
En polvo me convertí,
En infinidad de ocasiones pensé;
Del polvo procedí.
En ocasiones polvorientas,
El aroma se raja en el valle.
En el error mirado con lupa,
Las cruces se escribirán en tu frente.
Al menos tres veces me negaste,
Y el gallo aún no hubo cantado.
En las derruidas noches al fuego,
Contando historias de Satanás,
Durmimos en lecho seco.
Al final de la tormenta,
El hilo conductor de almas,
En la psicopompa,
Veremos el destino del chamán.
A oscuras leguas del renacimiento,
Procedemos a insultarnos unos a otros,
No volvió a cantar el gallo.