Alicia La Maya
Poeta fiel al portal
Pude, porque en la música
lo encontré en cada nota
y en cada nota
entre los silencios.
Porque la sangre
me rodeó las piernas
cinceló mi cintura
y se caujó de almibar
la suya desde adentro.
Pude, por la blanca noche
y el perfume a tabaco,
que me vuelve...
Porque es sus laderas
me acuné galopando
hacia su cima
y en mis atardeceres
se desbordó su rió
hasta trepar al dique
de mis ángulos tibios.
Pude, porque el color
se hizo gusto,
el gusto se hizo olor
y el olor tacto,
y el tacto eternidad.
Y me quedé ensoñando
en todos sus espacios.
Desnuda de preguntas,
de miedos, de ayeres,
presentes y pretéritos.
Pude, porque bebí
con él, del planeta
su oxígeno
y me tomaron las lunas
de sus dedos
y los duendes aquellos
me llevaron
a esto
lo encontré en cada nota
y en cada nota
entre los silencios.
Porque la sangre
me rodeó las piernas
cinceló mi cintura
y se caujó de almibar
la suya desde adentro.
Pude, por la blanca noche
y el perfume a tabaco,
que me vuelve...
Porque es sus laderas
me acuné galopando
hacia su cima
y en mis atardeceres
se desbordó su rió
hasta trepar al dique
de mis ángulos tibios.
Pude, porque el color
se hizo gusto,
el gusto se hizo olor
y el olor tacto,
y el tacto eternidad.
Y me quedé ensoñando
en todos sus espacios.
Desnuda de preguntas,
de miedos, de ayeres,
presentes y pretéritos.
Pude, porque bebí
con él, del planeta
su oxígeno
y me tomaron las lunas
de sus dedos
y los duendes aquellos
me llevaron
a esto
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