***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
Puedes.
Puedes seguir los pasos del ángel
que te cuida sin pensar más
y que te guía tras el mundo aquel
de magia viva que veras jamás.
Puedes mirar siempre de ti al frente,
sin importar los dolores tras de ti
o los fantasmas del viejo armario silente
sin importar lo que viviste así.
¿Miraste esta noche las rosas del jarrón?
Esperaba que en ellas pudieras ver
de mi una parte del tortuoso corazón,
de mis labios, de mis ojos el perecer.
¿Tocaste el ciento con tus mejillas?
Esperaba que en encontraras de mi
la caricia, el suspiro de mis llamas
que encontraras el motivo de seguir aquí.
Pero eres ciego e insensible a todo esto,
has creado resistencia a todo lo que tengo;
has descubierto mi alma y te llevas el secreto
dejando de mi, un hada sin alas y sin ego.
Por eso puedes marcharte al norte
donde las nieves congelen tus labios;
o caminar al sur sin demorarte
donde habitan sin fe los sabios.
Puedes entonces volar desde el mar,
puedes con tus manos sofocarme;
mi eterno dolor empieza a ser normal,
puedes bajar, seguir o matarme.
Pero esperaba que de tus desplantes
una palabra encontrases de mi recuerdo;
pero te esperaba en tiempos no distantes
y sabes; puedes marcharte y tocar el cielo.
Puedes seguir los pasos del ángel
que te cuida sin pensar más
y que te guía tras el mundo aquel
de magia viva que veras jamás.
Puedes mirar siempre de ti al frente,
sin importar los dolores tras de ti
o los fantasmas del viejo armario silente
sin importar lo que viviste así.
¿Miraste esta noche las rosas del jarrón?
Esperaba que en ellas pudieras ver
de mi una parte del tortuoso corazón,
de mis labios, de mis ojos el perecer.
¿Tocaste el ciento con tus mejillas?
Esperaba que en encontraras de mi
la caricia, el suspiro de mis llamas
que encontraras el motivo de seguir aquí.
Pero eres ciego e insensible a todo esto,
has creado resistencia a todo lo que tengo;
has descubierto mi alma y te llevas el secreto
dejando de mi, un hada sin alas y sin ego.
Por eso puedes marcharte al norte
donde las nieves congelen tus labios;
o caminar al sur sin demorarte
donde habitan sin fe los sabios.
Puedes entonces volar desde el mar,
puedes con tus manos sofocarme;
mi eterno dolor empieza a ser normal,
puedes bajar, seguir o matarme.
Pero esperaba que de tus desplantes
una palabra encontrases de mi recuerdo;
pero te esperaba en tiempos no distantes
y sabes; puedes marcharte y tocar el cielo.
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