Después de todo, para conocerte no había sino que leerte. Pienso que las contingencias del entorno es lo que más define eso que llamamos personalidad o forma de ser. Construimos un mundo junto con otras personas, un mundo compartido, elegido y trabajado y luego todo eso se desliza por una pendiente inesperada (aunque sabíamos que los números estaban en el bombo) las personas cambiamos, evolucionamos, y ese cambio no significa siempre crecimiento, a veces significa dependencia, apoyo, sacrificio y, claro está, vivir una vida muy distinta a la que uno se había imaginado. Tu poema dice o sugiere esas cosas con ternura y con crudeza.