Pueril terquedad.

Mateo Dm

Poeta recién llegado
Tercos, necios los niños.
Tontos, locos aquellos atrevidos.
Sin carta voz o descanso; sin apego...
Inaudito el abrazo.
Sola, sola la vida.
Plausible, viable, alegre la letra.
Lento, bajo.
Alto, rápido.
Cascajo y parte moribunda de un pasado animado.
Elocuente, cortes, amigable a la vista.
Juegos confortables, pasión a placer.
Esmerados retratos de posibles momentos.
Perdido, perdido siguiendo la vida sin un orden, empezando por el mañana, voy al pasado.
Repito, repito los gozos.
Esbozo las confidencias de nuestros oros.
Colinas y misterios.
Caricias en las escaleras; cariños en la regadera; amores de cama.
Ondas cortas de auxilio.
Lamentos a costa de paradójicos delirios.
Rojos los cuerpos; azules para combinar.
Fuertes apretones.
Coxis y caderas.
Labios y frentes.
Verdes los días, largas las pláticas.
¡Tú nunca vas a cesar!
Saciados los cuerpos, grotescos los fríos, compensan los reposos a la par.
Respeto por los pesares.
Respiro para el camino de encantos.
Mayores los borrosos.
Antártida de sueños.
Focos de concentración.
La figura de tus formas; la figura de tu sentido e incluso lo hablado de tus sentimientos.
Desalientos de errores.
Destiempo de mi querer.
Pacto de ayer.
Hoy y siempre.
Cuento a seguir, ya veremos mi interés mortal después.
Cambio... cambio.
Recuentos: hojas del mar.
Recuentos: tierra de cielo.
Lecturas, palabras...
Rapsodias, canciones...
Copla de mis bienes.
Raíces.
Instantáneos, efímeros.
Cuidando.
Nuestro quebrachal.
Suave, bienvenido el cuadro.
Foto, imagen de un saludo.
Esquinas a la luz del día.
Verosímil, tanto distante a lo sencillo.
Manchados los frutos, limpios los tragos.
Sigo siendo un vencedor.
Se desvanece.
Polen, rayos de sol, nutrientes.
Invasores, afecciones.
Incendios, simple el nuevo crecer.
Dudas de entrega.
Arrebatos.
Conoces mi día más allá del sol; mi noche más allá del alba; mi calma después de la tormenta; mis viables más allá de la fuerza.
Tanto todo, no sé qué hacer con el resto.
Promesas, libre albedrío.
Tus daños pegados a mi limbo.
Mis males ardiendo en tu fuego.
Rocío con espacios vacíos.
Amarrado, mordido.
Con mi carne en tus uñas.
Con tus alientos en mis fauces.
Mis ojos enterrados en tu belleza.
Tus costillas sobre las mías.
Esencial esfuerzo; esmero... Con ese orden.
Aciertos y sosiego.
Bailes a tacto subcutáneo.
Bailes a suceder sin fecha de caducidad.
Flaco, agrio, amoroso... Siempre será así.
Demasiado bueno, demasiado cierto.
Tordo, zopilote.
Arrendajo azul.
Girasol, jirafa.
Sauce llorón.
Surcando los cielos, contando las divisiones.
Voy ganando.
2252-11.
Matemática de la relación aplicada a mi razón.
¿Qué es lo que tú sientes?
¿En dónde vives?
¿En qué tiempo estás?

...

Tercos, necios los niños.
 
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Tercos, necios los niños.
Tontos, locos aquellos atrevidos.
Sin carta voz o descanso; sin apego...
Inaudito el abrazo.
Sola, sola la vida.
Plausible, viable, alegre la letra.
Lento, bajo.
Alto, rápido.
Cascajo y parte moribunda de un pasado animado.
Elocuente, cortes, amigable a la vista.
Juegos confortables, pasión a placer.
Esmerados retratos de posibles momentos.
Perdido, perdido siguiendo la vida sin un orden, empezando por el mañana, voy al pasado.
Repito, repito los gozos.
Esbozo las confidencias de nuestros oros.
Colinas y misterios.
Caricias en las escaleras; cariños en la regadera; amores de cama.
Ondas cortas de auxilio.
Lamentos a costa de paradójicos delirios.
Rojos los cuerpos; azules para combinar.
Fuertes apretones.
Coxis y caderas.
Labios y frentes.
Verdes los días, largas las platicas.
¡Tú nunca vas a cesar!
Saciados los cuerpos, grotescos los fríos, compensan los reposos a la par.
Respeto por los pesares.
Respiro para el camino de encantos.
Mayores los borrosos.
Antártida de sueños.
Focos de concentración.
La figura de tus formas; la figura de tu sentido e incluso lo hablado de tus sentimientos.
Desalientos de errores.
Destiempos de mi querer.
Pacto de ayer.
Hoy y siempre.
Cuento a seguir, ya veremos mi interés mortal después.
Cambio... cambio.
Recuentos: hojas del mar.
Recuentos: tierra de cielo.
Lecturas, palabras...
Rapsodias, canciones...
Copla de mis bienes.
Raíces.
Instantáneos, efímeros.
Cuidando.
Nuestro quebrachal.
Suave, bienvenido el cuadro.
Foto, imagen de un saludo.
Esquinas a la luz del día.
Verosímil, tanto distante a lo sencillo.
Manchados los frutos, limpios los tragos.
Sigo siendo un vencedor.
Se desvanece.
Polen, rayos de sol, nutrientes.
Invasores, afecciones.
Incendios, simple el nuevo crecer.
Dudas de entrega.
Arrebatos.
Conoces mi día más allá del sol; mi noche más allá del alba; mi calma después de la tormenta; mis viables más allá de la fuerza.
Tanto todo, no se que hacer con el resto.
Promesas, libre albedrío.
Tus daños pegados a mi limbo.
Mis males ardiendo en tu fuego.
Rocío con espacios vacíos.
Amarrado, mordido.
Con mi carne en tus uñas.
Con tus alientos en mis fauces.
Mis ojos enterrados en tu belleza.
Tus costillas sobre las mías.
Esencial esfuerzo; esmero... Con ese orden.
Aciertos y sosiego.
Bailes a tacto subcutáneo.
Bailes a suceder sin fecha de caducidad.
Flaco, agrio, amoroso... Siempre sera así.
Demasiado bueno, demasiado cierto.
Tordo, zopilote.
Arrendajo azul.
Girasol, jirafa.
Sauce llorón.
Surcando los cielos, contando las divisiones.
Voy ganando.
2252-11.
Matemática de la relación aplicada a mi razón.
¿Qué es lo que tu sientes?
¿En dónde vives?
¿En qué tiempo estás?

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Tercos, necios los niños.
Me ha gustado amigo Mateo, sensible y certera escritura enmarcada en unos originales y bellos versos. Un abrazo. Paco.
 

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