Y el equilibrio de lo etéreo,
y ese naufragio por el tacto,
y ese desagüe de las sombras…
y los barcos que enraizaron en el lodo,
los ultrasonidos de un amor entre los musgos…
los submarinos que se internaron por alveolos y fronteras…
y estaba cociéndose la cerámica en mi vientre…
y son las nubes, como varas en el puerto,
y vigilaban esas ratas, con sus ojos amarillos…
y las puertas se abrían por los oleajes,
y tras regresar de esas puertas de los infiernos,
demasiado lacios para la vanidad…
y ese naufragio por el tacto,
y ese desagüe de las sombras…
y los barcos que enraizaron en el lodo,
los ultrasonidos de un amor entre los musgos…
los submarinos que se internaron por alveolos y fronteras…
y estaba cociéndose la cerámica en mi vientre…
y son las nubes, como varas en el puerto,
y vigilaban esas ratas, con sus ojos amarillos…
y las puertas se abrían por los oleajes,
y tras regresar de esas puertas de los infiernos,
demasiado lacios para la vanidad…