Estuve viajando tanto
Por caminos ignorados
Casi derrotada
Y no te hallaba
Y el oro que guardaba para ti
Cedió cansado al vacío
Te he soñado tanto
Te he esperado tanto
Que tu risa desconocida
Sonaba en mis oídos como una cascada de agua
Y así esperaba vivir,
Vivir
De tu risa.
Agotada a veces
Volvía a vivir.
Es que no sabes
De lo extraño de esta historia
Yo esperaba y tú no lo sabías
Aguardaba con el sol en mis manos
Aguardaba junto al mar,
A veces desde la arena
Hacia las estrellas,
Otras desde la noche hacia la luna,
Sumida en mi esperanza.
Nadie entró en mi casa
Hasta ahora
Traje brisa marina en copos
Y está intacta para ti
Un tesoro de corales
Con destellos azulinos
Puse en mi ventana
Y desde la puerta
Hasta los confines de mi lecho
Todo es de ti.
Qué leyenda eterna
Se teje aquí?
El cielo está azul
Y más azul
Ahora
Ligeras nubes de nácar
Se lucen
A tus ojos
Y tus manos
Tocan el helecho suave
De mi jardín.
Hasta el rocío fresco
Alcanza las plantas de tus pies.
Está el día
Generoso hoy,
Porque ha llovido, además.
Ya no tengo miedo,
No sé si es dulzura
O muerte,
Sólo sé que desde el alba
no tengo sosiego.
La muerte no me asusta
Porque el claro de luna es más bello
Porque basta
La alegría fugaz del amor
Para vencer todas las muertes
Porque para darte mi vida
No importa
Que esto sea el fin de ella.
Porque después de verte
he visto el color de la vida
y de las cosas
Por eso,
para ti,
Rey mío,
Juntaría toda la alegría del mundo
Y la dejaría a tus pies.
Te haría soñar
con las hojas de los álamos al viento
Correría tras el mar a pedirle sus mejores tesoros,
La música de la flauta más antigua
Los más raros colores
La fruta más madura
Para ti.
Por caminos ignorados
Casi derrotada
Y no te hallaba
Y el oro que guardaba para ti
Cedió cansado al vacío
Te he soñado tanto
Te he esperado tanto
Que tu risa desconocida
Sonaba en mis oídos como una cascada de agua
Y así esperaba vivir,
Vivir
De tu risa.
Agotada a veces
Volvía a vivir.
Es que no sabes
De lo extraño de esta historia
Yo esperaba y tú no lo sabías
Aguardaba con el sol en mis manos
Aguardaba junto al mar,
A veces desde la arena
Hacia las estrellas,
Otras desde la noche hacia la luna,
Sumida en mi esperanza.
Nadie entró en mi casa
Hasta ahora
Traje brisa marina en copos
Y está intacta para ti
Un tesoro de corales
Con destellos azulinos
Puse en mi ventana
Y desde la puerta
Hasta los confines de mi lecho
Todo es de ti.
Qué leyenda eterna
Se teje aquí?
El cielo está azul
Y más azul
Ahora
Ligeras nubes de nácar
Se lucen
A tus ojos
Y tus manos
Tocan el helecho suave
De mi jardín.
Hasta el rocío fresco
Alcanza las plantas de tus pies.
Está el día
Generoso hoy,
Porque ha llovido, además.
Ya no tengo miedo,
No sé si es dulzura
O muerte,
Sólo sé que desde el alba
no tengo sosiego.
La muerte no me asusta
Porque el claro de luna es más bello
Porque basta
La alegría fugaz del amor
Para vencer todas las muertes
Porque para darte mi vida
No importa
Que esto sea el fin de ella.
Porque después de verte
he visto el color de la vida
y de las cosas
Por eso,
para ti,
Rey mío,
Juntaría toda la alegría del mundo
Y la dejaría a tus pies.
Te haría soñar
con las hojas de los álamos al viento
Correría tras el mar a pedirle sus mejores tesoros,
La música de la flauta más antigua
Los más raros colores
La fruta más madura
Para ti.