Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Punto y Contrapunto
Punto
En la suavidad de tus labios encuentro
el refugio perfecto para mis sueños;
en el roce sutil de tus dedos, mi piel
despierta y canta un himno de amor.
Cada mirada tuya es un universo
donde me pierdo y me encuentro,
donde el tiempo se detiene,
y el deseo susurra en silencio.
Eres la tinta de mi pluma,
la melodía de mis versos,
la razón por la cual el sol
se levanta cada mañana.
Contrapunto
Pero en el eco de nuestras risas,
hay sombras que bailan con el viento,
y en el palpitar de nuestros corazones,
se esconde el miedo al adiós.
Tus caricias, a veces, son dagas,
que cortan profundo, dejando cicatrices,
y tus palabras, dulces y amargas,
dibujan fronteras en nuestro amor.
Somos fuego y agua,
somos cielo y tierra,
somos el punto de encuentro
y el contrapunto de la separación.
Entre besos y lágrimas,
nuestro amor se escribe y reescribe,
en un compás de pasión y dolor,
tejiendo la historia de nosotros dos.
Final
Y así, en esta danza infinita,
somos punto y contrapunto,
dos almas que se buscan y se pierden,
en la eterna melodía del amor.
Punto
En la suavidad de tus labios encuentro
el refugio perfecto para mis sueños;
en el roce sutil de tus dedos, mi piel
despierta y canta un himno de amor.
Cada mirada tuya es un universo
donde me pierdo y me encuentro,
donde el tiempo se detiene,
y el deseo susurra en silencio.
Eres la tinta de mi pluma,
la melodía de mis versos,
la razón por la cual el sol
se levanta cada mañana.
Contrapunto
Pero en el eco de nuestras risas,
hay sombras que bailan con el viento,
y en el palpitar de nuestros corazones,
se esconde el miedo al adiós.
Tus caricias, a veces, son dagas,
que cortan profundo, dejando cicatrices,
y tus palabras, dulces y amargas,
dibujan fronteras en nuestro amor.
Somos fuego y agua,
somos cielo y tierra,
somos el punto de encuentro
y el contrapunto de la separación.
Entre besos y lágrimas,
nuestro amor se escribe y reescribe,
en un compás de pasión y dolor,
tejiendo la historia de nosotros dos.
Final
Y así, en esta danza infinita,
somos punto y contrapunto,
dos almas que se buscan y se pierden,
en la eterna melodía del amor.