Destelleantes tus luces que oscurecen mi camino.
Llegaste como suspiro, como exalación escapas
al llegar de la mañana y otra vez me ves perdido
mas mi rumbo conocido es vereda del lamento
sucumbiendo al ungüento que alegre se presentaba
pero escondida en la manga
no había as ni triunfo.
Simplemente era escapada, fria y efímera dama
enamorada de mi que ni me deja vivir
ni morir tampoco. Sí sufrir su azote seco
en la penumbra nocturna donde no soy caballero
sino pura ambigüedad,
detrás de aquella verdad escondida entre mentiras,
es tu arroyo putrefacto mientras consumo este acto
el grueso resto vanal y bullicioso me dedica su mirada inquisidora, que no soy yo sino sombra de mi espíritu, calamidad que debasta la cosecha que no prende
por querer que entre la gente
tan solo soy uno más.
Llegaste como suspiro, como exalación escapas
al llegar de la mañana y otra vez me ves perdido
mas mi rumbo conocido es vereda del lamento
sucumbiendo al ungüento que alegre se presentaba
pero escondida en la manga
no había as ni triunfo.
Simplemente era escapada, fria y efímera dama
enamorada de mi que ni me deja vivir
ni morir tampoco. Sí sufrir su azote seco
en la penumbra nocturna donde no soy caballero
sino pura ambigüedad,
detrás de aquella verdad escondida entre mentiras,
es tu arroyo putrefacto mientras consumo este acto
el grueso resto vanal y bullicioso me dedica su mirada inquisidora, que no soy yo sino sombra de mi espíritu, calamidad que debasta la cosecha que no prende
por querer que entre la gente
tan solo soy uno más.