Cuervo4141
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Agua cristalina , pura y virginal!
¡Que brotas del manantial;
belleza que atrapa y embelesa
con mágica paz! ...
Tranquilidad que se adorna con el
suave arrullo de su cauce sin desvío;
¡Magistral se vuelve el entorno que
envuelve y se impregna en el iris!
¡Dulce canto de vida!, mariposas
coloridas y saltarinas que coquetean,
con el pistilo de las flores.
¡Verde maravilla de la naturaleza,
que se expande en praderas.!
¡Grandeza Divina! Regalo de vida y amor;
¡Inmensidad que desborda los sentidos!
¡Oh!¡ Bendita vida!," pobre aquel que reniega"
que se pierde en lo incierto y se ciega..
¡Débil aquel que se pierde así mismo!
¡Hermosa naturaleza! que te rindes sin condición;
más te despiertas como fiera ante la ceguera del mortal;
Olvidando tu belleza nos das tu reclamo ante tanta
enajenación.
¡Agua mansa, revolución de honor!; débiles somos
ante la grandeza de Dios y hojas al viento sin rumbo
ni dirección, olvidamos ser nobles y nos envenena
la soberbia y la omnipotencia de la perdición...
¡Ríos de vida!, destrozos sin control jugamos con
fuego destrozando la vida y olvidando a Dios;
¡Como agua cristalina! la vida se nos concedió,
enturbiando su pureza se volvió furia
¡Que brotas del manantial;
belleza que atrapa y embelesa
con mágica paz! ...
Tranquilidad que se adorna con el
suave arrullo de su cauce sin desvío;
¡Magistral se vuelve el entorno que
envuelve y se impregna en el iris!
¡Dulce canto de vida!, mariposas
coloridas y saltarinas que coquetean,
con el pistilo de las flores.
¡Verde maravilla de la naturaleza,
que se expande en praderas.!
¡Grandeza Divina! Regalo de vida y amor;
¡Inmensidad que desborda los sentidos!
¡Oh!¡ Bendita vida!," pobre aquel que reniega"
que se pierde en lo incierto y se ciega..
¡Débil aquel que se pierde así mismo!
¡Hermosa naturaleza! que te rindes sin condición;
más te despiertas como fiera ante la ceguera del mortal;
Olvidando tu belleza nos das tu reclamo ante tanta
enajenación.
¡Agua mansa, revolución de honor!; débiles somos
ante la grandeza de Dios y hojas al viento sin rumbo
ni dirección, olvidamos ser nobles y nos envenena
la soberbia y la omnipotencia de la perdición...
¡Ríos de vida!, destrozos sin control jugamos con
fuego destrozando la vida y olvidando a Dios;
¡Como agua cristalina! la vida se nos concedió,
enturbiando su pureza se volvió furia