Paolo Luna
Poeta adicto al portal
Te buscaré en el día,
te seguiré en la tarde,
te encontraré en la noche.
Y en tus brazos tan débiles
y en tu cuerpo tan pálido,
mis caricias son tórridas.
Y te amaré con ilógica
morbosidad filantrópica,
de libertad impúdica.
Y le diré a los vientos,
y le diré a las damas,
y le diré a los hombres,
que tus labios son pétalos,
tus perfumes son sándalos,
tus caricias son cálidas.
Que tus amores son mórbidos,
en los silencios más sórdidos,
de puritanas páginas.
Y quedarán mis labios
con el sabor del beso,
que prohibido encanta;
de tus labios de pétalos,
en tu cuerpo tan pálido,
con perfume de sándalos.
Y en la mañana más pálida,
tras tu sonrisa algo tímida,
mi pensamiento impúdico.
te seguiré en la tarde,
te encontraré en la noche.
Y en tus brazos tan débiles
y en tu cuerpo tan pálido,
mis caricias son tórridas.
Y te amaré con ilógica
morbosidad filantrópica,
de libertad impúdica.
Y le diré a los vientos,
y le diré a las damas,
y le diré a los hombres,
que tus labios son pétalos,
tus perfumes son sándalos,
tus caricias son cálidas.
Que tus amores son mórbidos,
en los silencios más sórdidos,
de puritanas páginas.
Y quedarán mis labios
con el sabor del beso,
que prohibido encanta;
de tus labios de pétalos,
en tu cuerpo tan pálido,
con perfume de sándalos.
Y en la mañana más pálida,
tras tu sonrisa algo tímida,
mi pensamiento impúdico.
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