Cuando las horas se duermen en el reloj
es tan largo el tiempo que acecha la soledad
y despierta el fantasma de tus recuerdos
que yacían en la profundidad del mar.
Como nubes negras cargadas de lluvia
se deshacen los pétalos de las flores
y los versos que dejaste en mi ventana
agonizan en la memoria del olvido.
Las horas siguen dormidas en el reloj
aunque las manecillas giran marcando el tiempo
ya no importa escuchar el ruido del silencio
ni ver la ausencia de tu silueta que ya no está.
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