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Así es, profundamente así, ¡cómo el latir de la sangre que da vida a la pasión y te lleva a la misma agonía porque no tiene a su amor! ¡Desangra la piel y te quema sabiendo que ella a otro le entrega ... lo qué sólo tuyo debe ser! ¡Y la odias ... y le amas, y le esperas hasta mañana, ebrio de celos y amanecer!... E aquí la historia del amante de una prohibida mujer...
Así es, profundamente así, ¡cómo el latir de la sangre que da vida a la pasión y te lleva a la misma agonía porque no tiene a su amor! ¡Desangra la piel y te quema sabiendo que ella que ella a otro le entrega ... lo qué sólo tuyo debe ser! ¡Y la odias ... y le amas, y le esperas hasta mañana ebrio de celos y amanecer!... La historia del amante de una prohibida mujer...
Como la canción, "¡yo tuve un amor primoroso, divino, y fue el destino el que un día me lo dió, ella era de niño mi sueño divino y gran ilusión ... pero pasó el tiempo que me fue perdiendo en la vida y qué sé yo ... y fue transcurriendo hasta que bien viendo pues nos encontró: ay cómo la quise y me quiso y la quise con inmenso ardor, (fueron cuatro años, me embriagué a dos manos del fino licor), y luego como el cuento: "en lo que te cuento, fin, ya se acabó ... pero de aquél fino y embriagante vino, su aroma aún quedó!''
Así es mi querida amiga y Poetisa Mireidy ...
¡Hoy ya sólo queda éste bardo que brega abrazado del nardo de esta historia de amor, y cuando se acuerda, se le aloca la cuerda y entona su canción!... Un placer, gracias.