descalzo torres
Poeta fiel al portal
Hoy junio estrena un nuevo atuendo,
viste frac negro con camisa blanca
y un sombrero de copa a rayas de presidiaria.
Junio es femenina, celosa y terca en su querer,
es rencorosa cuando le oprimen las punzadas
de lo que guarda en su altillo, cúspide y clandestino.
No piensa en el amor,
prefiere tumbarse junto a los tiempos, señera.
La lluvia sigue mojando nuestros pies
y al calor que sube por nuestras vísceras
le invitamos a tomar un jugo de vodka
con chispa de limón.
Aún recuerda su penúltima ebriedad,
todavía no le conocía,
y el alcohol tenía mejor sensación.
Los vasos de noche de medio litro
se convirtieron en uno
y ahora ya no aguanta.
Se ha colado un año desde su última juventud
y tres años más desde que le tienen
que cargar un candado en los labios,
siempre le han suspirado los supuestos cerebrales
y ella con su afán de indócil conquista
siempre se escurre a emigraciones perdidas.
Éste junio es diferente a todos lo demás,
no espera a lo que pueda llegar detrás
y aunque teme las palabras difíciles
que no quieren salir, no hay a quién decirlas,
sus sueños han mutado a fines trascendentes.
Los resguardos de sus noches denigradas
asoman cuando se sienta en la orilla de la cama
y la contemplan como si mendigara un abrazo,
les pide cita de cortesía todos los años
y descuadernan los diarios de pedir perdón
donde la mayoría no tienen dirección.
Junio,
es mi mes
y la incógnita,
soy yo.
Feliz cumpleaños.
viste frac negro con camisa blanca
y un sombrero de copa a rayas de presidiaria.
Junio es femenina, celosa y terca en su querer,
es rencorosa cuando le oprimen las punzadas
de lo que guarda en su altillo, cúspide y clandestino.
No piensa en el amor,
prefiere tumbarse junto a los tiempos, señera.
La lluvia sigue mojando nuestros pies
y al calor que sube por nuestras vísceras
le invitamos a tomar un jugo de vodka
con chispa de limón.
Aún recuerda su penúltima ebriedad,
todavía no le conocía,
y el alcohol tenía mejor sensación.
Los vasos de noche de medio litro
se convirtieron en uno
y ahora ya no aguanta.
Se ha colado un año desde su última juventud
y tres años más desde que le tienen
que cargar un candado en los labios,
siempre le han suspirado los supuestos cerebrales
y ella con su afán de indócil conquista
siempre se escurre a emigraciones perdidas.
Éste junio es diferente a todos lo demás,
no espera a lo que pueda llegar detrás
y aunque teme las palabras difíciles
que no quieren salir, no hay a quién decirlas,
sus sueños han mutado a fines trascendentes.
Los resguardos de sus noches denigradas
asoman cuando se sienta en la orilla de la cama
y la contemplan como si mendigara un abrazo,
les pide cita de cortesía todos los años
y descuadernan los diarios de pedir perdón
donde la mayoría no tienen dirección.
Junio,
es mi mes
y la incógnita,
soy yo.
Feliz cumpleaños.