¡Qué escándalo!

Antonio del Olmo

Poeta que considera el portal su segunda casa

¡ QUÉ ESCÁNDALO !


En el paseo marítimo, junto a la playa, se encontraba el mendigo tumbado en el suelo. No había puesto la gorra para recibir las monedas, no tenía fuerzas para pedir limosnas, no podía moverse: se estaba muriendo. Todos los veraneantes paseaban sin fijarse en él, hasta que una señora mayor, acompañada de su marido, exclamó:

– ¡Qué escándalo! ¿Nadie hace nada? ¡Esto no se puede consentir!

La señora tampoco se había fijado en el mendigo, había mirado a un grupo de muchachas ataviadas con reducidos bikinis que pasaban ante él.

– Claro que no. No deben usar el bikini fuera de la playa – respondió el marido, sin dejar de mirar atentamente a las muchachas.

Todo pasaba desapercibido: el sol, las nubes, las olas, las gaviotas... y la muerte.





 
Última edición:
Parece que seguimos haciendo lo mismo, ¿verdad? ... lo malo de esto, Antonio, es que, podía ser un chiste de crítica social de Forges o Mingote, o del mismo Quino en la voz de Mafalda, pero en todos los casos, tristemente cierto, y si no fuera por el humor uno moriría desde la primera muerte ...pero aquí estamos y poco hemos cambiado desde entonces.
Un placer , Antonio
Saludos cordiales
Isabel
 
¡ QUÉ ESCÁNDALO !

images

En el paseo marítimo, junto a la playa, se encontraba el mendigo tumbado en el suelo. No había puesto la gorra para recibir las monedas, no tenía fuerzas para pedir limosnas, no podía moverse: se estaba muriendo. Todos los veraneantes paseaban indiferentes ente él, hasta que una señora mayor, acompañada de su marido, exclamo:

– ¡Qué escándalo! ¿Nadie hace nada? ¡Esto no se puede consentir!

La señora tampoco se había fijado en el mendigo, había mirado a un grupo de muchachas ataviadas con reducidos bikinis que pasaban ante él.

– Claro que no – respondió el marido, sin dejar de mirar a las muchachas.






Ayyy Antonio, claman al cielo estas desgracias humanas a las cuales se ha acostumbrado nuestra mirada que ya no se asombra ni se compadece de nada, insensibles, cada vez más insensibles nos estamos haciendo. Pobres criaturas, acabar así sus días sin una sola alma que las socorra, es triste, muy triste y lo tenemos que asumir y destapar conciencias de la forma que sea... Encantada de leerte este poema denuncia que quita vendas de los ojos de la conciencia. Besos con cariño y admiración.....muááááackssss....
 
Parece que seguimos haciendo lo mismo, ¿verdad? ... lo malo de esto, Antonio, es que, podía ser un chiste de crítica social de Forges o Mingote, o del mismo Quino en la voz de Mafalda, pero en todos los casos, tristemente cierto, y si no fuera por el humor uno moriría desde la primera muerte ...pero aquí estamos y poco hemos cambiado desde entonces.
Un placer , Antonio
Saludos cordiales
Isabel

Desgraciadamente, este relato ficticio es muy real , se repite infinidad de veces. Lo peor que nos puede pasar es acostumbrarnos a ver todas las calamidades con idiferencia, sin mirar, como el que ve llover.

Gracias por tu amable comentario. Salud y ventura.
 
¡ QUÉ ESCÁNDALO !

images

En el paseo marítimo, junto a la playa, se encontraba el mendigo tumbado en el suelo. No había puesto la gorra para recibir las monedas, no tenía fuerzas para pedir limosnas, no podía moverse: se estaba muriendo. Todos los veraneantes paseaban indiferentes ente él, hasta que una señora mayor, acompañada de su marido, exclamo:

– ¡Qué escándalo! ¿Nadie hace nada? ¡Esto no se puede consentir!

La señora tampoco se había fijado en el mendigo, había mirado a un grupo de muchachas ataviadas con reducidos bikinis que pasaban ante él.

– Claro que no – respondió el marido, sin dejar de mirar a las muchachas.






La indiferencia ante lo humanamente importe ya se ha erradicado del ser, solo importan las cosas superfluas. ¡Qué escándalo!
Llevan tus versos un montón de reclamo ante la indiferencia y algo de humor negro, tal vez involuntario, en ese final,
con todo respeto mi huellita en tu espacio,

ligiA
 
Ayyy Antonio, claman al cielo estas desgracias humanas a las cuales se ha acostumbrado nuestra mirada que ya no se asombra ni se compadece de nada, insensibles, cada vez más insensibles nos estamos haciendo. Pobres criaturas, acabar así sus días sin una sola alma que las socorra, es triste, muy triste y lo tenemos que asumir y destapar conciencias de la forma que sea... Encantada de leerte este poema denuncia que quita vendas de los ojos de la conciencia. Besos con cariño y admiración.....muááááackssss....
Gracias por interpretar tan bien el mensaje de este relato. Lo peor que nos puede pasar es acostumbrarnos a las desgracias ajenas pensando que son normales, que forman parte del paisaje, como el cielo, la tierra y el mar.

Feliz verano.
 
¡ QUÉ ESCÁNDALO !

images

En el paseo marítimo, junto a la playa, se encontraba el mendigo tumbado en el suelo. No había puesto la gorra para recibir las monedas, no tenía fuerzas para pedir limosnas, no podía moverse: se estaba muriendo. Todos los veraneantes paseaban indiferentes ente él, hasta que una señora mayor, acompañada de su marido, exclamo:

– ¡Qué escándalo! ¿Nadie hace nada? ¡Esto no se puede consentir!

La señora tampoco se había fijado en el mendigo, había mirado a un grupo de muchachas ataviadas con reducidos bikinis que pasaban ante él.

– Claro que no – respondió el marido, sin dejar de mirar a las muchachas.








No hace mucho tiempo, vi por televisión las reacciones de los comensales de un restaurante al aire libre cuando se les acercaba una niña a la mesa, primero la niña iba bien vestida y todo el mundo la aceptaba y se molestaba por buscar a su familia, en el segundo caso, la misma niña iba sucia y mal vestida y la gente hacía de todo por quitársela de encima.

Un buen reflejo de la sociedad en la que vivimos, nada más allá de nuestros propios intereses parece importarnos...

Saludos,

Palmira
 
La indiferencia ante lo humanamente importe ya se ha erradicado del ser, solo importan las cosas superfluas. ¡Qué escándalo!
Llevan tus versos un montón de reclamo ante la indiferencia y algo de humor negro, tal vez involuntario, en ese final,
con todo respeto mi huellita en tu espacio,

ligiA
"Sólo importan las cosas superfluas", como bien dices. No nos ponemos en el lugar de las personas que sufren. ¡Qué escándalo!

Feliz verano.
 
No hace mucho tiempo, vi por televisión las reacciones de los comensales de un restaurante al aire libre cuando se les acercaba una niña a la mesa, primero la niña iba bien vestida y todo el mundo la aceptaba y se molestaba por buscar a su familia, en el segundo caso, la misma niña iba sucia y mal vestida y la gente hacía de todo por quitársela de encima.

Un buen reflejo de la sociedad en la que vivimos, nada más allá de nuestros propios intereses parece importarnos...

Saludos,

Palmira

Así es... por desgracia. Las personas que no nos interesan nos parecen irreales, como si fuesen fantasmas.

Felices vacaciones.
 
¡ QUÉ ESCÁNDALO !


En el paseo marítimo, junto a la playa, se encontraba el mendigo tumbado en el suelo. No había puesto la gorra para recibir las monedas, no tenía fuerzas para pedir limosnas, no podía moverse: se estaba muriendo. Todos los veraneantes paseaban sin fijarse en él, hasta que una señora mayor, acompañada de su marido, exclamó:

– ¡Qué escándalo! ¿Nadie hace nada? ¡Esto no se puede consentir!

La señora tampoco se había fijado en el mendigo, había mirado a un grupo de muchachas ataviadas con reducidos bikinis que pasaban ante él.

– Claro que no. No deben usar el bikini fuera de la playa – respondió el marido, sin dejar de mirar atentamente a las muchachas.

Todo pasaba desapercibido: el sol, las nubes, las olas, las gaviotas... y la muerte.





La insolaridad es un eje de dejadez que practicada deja todo
perdido, permacer asi como si nada. una mala costumbre humana.
me ha gustado mucho. saludos de luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba