Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que fácil es despertar con tu voz rebotando en mis oídos
y que el susurro de mi boca replique calmo tu lozanía,
que fácil es anunciar el amanecer con tus suaves latidos pegados a los míos
y que el alba se enmudezca de esta cercanía,
que fácil es pronunciar tu nombre,
sin que para ello deba esconder mi cabeza entre las sábanas
y acariciar una sombra que se quería quedar perenne entre mis ganas.
Que rico es quedarme inmóvil e internado entre tus piernas,
un minuto antes del alba,
haciendo del instante etéreo regocijo,
que se mantiene suspendido en mi vientre,
sacudiendo el grito que emerge gigante,
hasta saciar exánime mi garganta y tus oídos.
Que bello es sentirme vivo
y que mi fogata la atizas con gran esmero,
haciendo que éste fuego se bañe de tus brazas,
que hermoso sentirme bello
y la razón se hace mujer en tu risa,
que se abre ancha y diáfana,
para acariciar mi semblante dulce sinuoso,
entre cielos de almas,
que por fin se habían encontrado,
después de tanto caminar errantes
conociendo rostros enmascarados.
con la faz de cada uno.
Que fácil después de todo
y después de todo que fácil
y que el susurro de mi boca replique calmo tu lozanía,
que fácil es anunciar el amanecer con tus suaves latidos pegados a los míos
y que el alba se enmudezca de esta cercanía,
que fácil es pronunciar tu nombre,
sin que para ello deba esconder mi cabeza entre las sábanas
y acariciar una sombra que se quería quedar perenne entre mis ganas.
Que rico es quedarme inmóvil e internado entre tus piernas,
un minuto antes del alba,
haciendo del instante etéreo regocijo,
que se mantiene suspendido en mi vientre,
sacudiendo el grito que emerge gigante,
hasta saciar exánime mi garganta y tus oídos.
Que bello es sentirme vivo
y que mi fogata la atizas con gran esmero,
haciendo que éste fuego se bañe de tus brazas,
que hermoso sentirme bello
y la razón se hace mujer en tu risa,
que se abre ancha y diáfana,
para acariciar mi semblante dulce sinuoso,
entre cielos de almas,
que por fin se habían encontrado,
después de tanto caminar errantes
conociendo rostros enmascarados.
con la faz de cada uno.
Que fácil después de todo
y después de todo que fácil
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