eralda
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si no me enamoraron
tus ojos,
ni tus manos,
ni tu boca,
si tampoco me enamoró
tu voz,
qué fue lo que me enamoró.
A caso me enamoró
tu mirada,
o tu caricia accidentada,
o tu roce casual,
o tu beso imaginado,
o tus preciosas palabras,
qué fue lo que me enamoró.
Qué alguien me descubra
ese misterio,
qué voy a morir
de deseo
y voy a arder de pasión
sin saber
qué fue lo que me enamoró.
tus ojos,
ni tus manos,
ni tu boca,
si tampoco me enamoró
tu voz,
qué fue lo que me enamoró.
A caso me enamoró
tu mirada,
o tu caricia accidentada,
o tu roce casual,
o tu beso imaginado,
o tus preciosas palabras,
qué fue lo que me enamoró.
Qué alguien me descubra
ese misterio,
qué voy a morir
de deseo
y voy a arder de pasión
sin saber
qué fue lo que me enamoró.
Última edición: