Qué lejos está el camino
Al que estos pies cansados,
Cubiertos de polvo y lodo,
En este punto te han dejado.
No hay vuelta atrás,
Esquina tras la que mirar,
Piedra donde apoyarse,
Para aliviar la fatiga
Surgida de la existencia
Privada de porvenir,
De objetivo al que agarrarse,
Náufrago en el mar de la pena,
Entre jardines florecidos
De escarcha fría y austera,
Que tizna las canas de tu cabeza.
Si paladeé algún fruto
De sabor inesperado,
Totalmente, mi mente
Lo ha olvidado,
Porque hoy sólo queda
El sendero solitario,
A cuyo extremo se ha abandonado,
Las creencias, los deseos, los gustos,
Y todo lo demás
De lo que te creíste moldeado.
Al que estos pies cansados,
Cubiertos de polvo y lodo,
En este punto te han dejado.
No hay vuelta atrás,
Esquina tras la que mirar,
Piedra donde apoyarse,
Para aliviar la fatiga
Surgida de la existencia
Privada de porvenir,
De objetivo al que agarrarse,
Náufrago en el mar de la pena,
Entre jardines florecidos
De escarcha fría y austera,
Que tizna las canas de tu cabeza.
Si paladeé algún fruto
De sabor inesperado,
Totalmente, mi mente
Lo ha olvidado,
Porque hoy sólo queda
El sendero solitario,
A cuyo extremo se ha abandonado,
Las creencias, los deseos, los gustos,
Y todo lo demás
De lo que te creíste moldeado.