Pepe Brg
Poeta recién llegado
Ya han pasado dos días, sin mi sombra,
la lluvia vino para sembrarse en mis pies,
no deja que camine por el sol de las calles,
déjame en paz, que la vida grita por tenerme,
Dormir es un vicio al ya no tenerte,
despertar por las noches, es el castigo mas cruel,
pues aquel espacio de tu ente, no se ha ocupado en siglos,
mis besos han escrito por aparte, sexo mucho sexo, sin sentido,
sigue la lluvia, acosando cada teja de mi techo,
pero las flores bailan y hacen el amor con su polen,
si, con la lluvia los grillos cantan, pero por las mañanas
los pájaros duermen,
se que la lluvia es una chispa innata de pasión,
lo se por que tu me lo inculcaste,
pero si no tengo tus leyes, ni tu comida, ni tu aroma,
ni tu presencia, ni tu latido,
en este caso, soy esclavo del agua, que me lleva al olvido,
descuida, que los cigarros abundan,
y los versos nadan en mis noches de agonía,
se respira, la inspiración por tu partida,
se respira, paz, una paz de poesía,
el vino, ya no es enemigo,
es el guerrero que me defiende,
son las doce y yo te escribo,
un poema que tal ves la lluvia quiera leerte,
Pepe Barragán
la lluvia vino para sembrarse en mis pies,
no deja que camine por el sol de las calles,
déjame en paz, que la vida grita por tenerme,
Dormir es un vicio al ya no tenerte,
despertar por las noches, es el castigo mas cruel,
pues aquel espacio de tu ente, no se ha ocupado en siglos,
mis besos han escrito por aparte, sexo mucho sexo, sin sentido,
sigue la lluvia, acosando cada teja de mi techo,
pero las flores bailan y hacen el amor con su polen,
si, con la lluvia los grillos cantan, pero por las mañanas
los pájaros duermen,
se que la lluvia es una chispa innata de pasión,
lo se por que tu me lo inculcaste,
pero si no tengo tus leyes, ni tu comida, ni tu aroma,
ni tu presencia, ni tu latido,
en este caso, soy esclavo del agua, que me lleva al olvido,
descuida, que los cigarros abundan,
y los versos nadan en mis noches de agonía,
se respira, la inspiración por tu partida,
se respira, paz, una paz de poesía,
el vino, ya no es enemigo,
es el guerrero que me defiende,
son las doce y yo te escribo,
un poema que tal ves la lluvia quiera leerte,
Pepe Barragán