F. Noctívago
Poeta recién llegado
En mi pecho vive
un amor tejido;
que teme y se resiste
a caer en el olvido,
a naufragar en el enquiste.
Déjame ser cobarde
por tanto amor que guardo;
no me dejes en sombra,
ni en el hielo del llanto,
ni en la penumbra
si me nombra.
Que no arranque el viento
mis ganas de quererte,
ni que el dolor profundo
me hunda en su muerte;
guárdame en tu abrazo fecundo
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