Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Qué nos hacia falta?,
que nos cruzamos,
será, que hay parte de mi,
que no encontrabas,
será, que hay parte de ti,
que andaba buscando,
será, que el tiempo es tan sabio,
que nos hizo mirarnos,
y dentro de nuestros ojos,
conocimos la parte que aún nos quedaba por mirar.
¿Qué hacía falta?,
para hallarnos y querer permanecer liados,
liarme con tus palabras, sueños y llantos,
liarte con mis actos, manos y roces,
para paladearnos y querer degustar nuestros labios,
labios humedecidos que ansían poseer los otros,
sensación de abatimiento se cierne en mi mente,
por la contradicción del decir y del pensar.
¿Qué nos hace falta?,
para atrevernos a conciliar la fascinación,
de estar uno al lado del otro,
oyéndonos, oliéndonos, meciéndonos,
sin pensar en lo que vendrá,
sin pensar en el que diremos,
sin considerar nuestras ataduras.
Sabes, me gustaría envolverte suavemente,
y que sientas la cadencia,
con que mi aura rodea tu cuerpo,
si, estoy sensible,
y es porque tu me haces sentir sensible,
y es porque tu me haces soñar
con sabanas blancas y cálido cuerpo,
que bailan al compás del descubrimiento,
que cabalgan al ritmo,
del uno encima del otro,
que se mecen placenteros,
sin esperar el futuro,
sólo atesorar el ayer,
que se descubre hoy.
¿Qué más nos esperamos?,
si hoy estamos,
y mañana ya no sabemos,
¿qué nos hace falta?,
¿podremos decir si?,
cuando comencé no sabía como terminaría,
creo así es la vida,
pues, por eso me niego a escribir el final...........
que nos cruzamos,
será, que hay parte de mi,
que no encontrabas,
será, que hay parte de ti,
que andaba buscando,
será, que el tiempo es tan sabio,
que nos hizo mirarnos,
y dentro de nuestros ojos,
conocimos la parte que aún nos quedaba por mirar.
¿Qué hacía falta?,
para hallarnos y querer permanecer liados,
liarme con tus palabras, sueños y llantos,
liarte con mis actos, manos y roces,
para paladearnos y querer degustar nuestros labios,
labios humedecidos que ansían poseer los otros,
sensación de abatimiento se cierne en mi mente,
por la contradicción del decir y del pensar.
¿Qué nos hace falta?,
para atrevernos a conciliar la fascinación,
de estar uno al lado del otro,
oyéndonos, oliéndonos, meciéndonos,
sin pensar en lo que vendrá,
sin pensar en el que diremos,
sin considerar nuestras ataduras.
Sabes, me gustaría envolverte suavemente,
y que sientas la cadencia,
con que mi aura rodea tu cuerpo,
si, estoy sensible,
y es porque tu me haces sentir sensible,
y es porque tu me haces soñar
con sabanas blancas y cálido cuerpo,
que bailan al compás del descubrimiento,
que cabalgan al ritmo,
del uno encima del otro,
que se mecen placenteros,
sin esperar el futuro,
sólo atesorar el ayer,
que se descubre hoy.
¿Qué más nos esperamos?,
si hoy estamos,
y mañana ya no sabemos,
¿qué nos hace falta?,
¿podremos decir si?,
cuando comencé no sabía como terminaría,
creo así es la vida,
pues, por eso me niego a escribir el final...........