Nathy Gabriel
Poeta recién llegado
¿Qué puedo hacer si lo deseo?
Simplemente lo deseo, sus labios;
deseo descubrir el sabor de sus besos,
la firmeza de sus abrazos alrededor de mi cuerpo,
deseo contemplar su desnudez y exponer ante él la mía,
tal como ha sido durante tantas noches en sueños,
tantas veces en el pensamiento,
porque simplemente lo deseo, cada vez que le miro,
cada vez que le pienso, le hablo,
lo deseo fervientemente, aún si no lo conozco,
si no he ido más allá de contemplarlo de lejos,
no puedo explicarte porqué lo hago,
ni disculparme por hacerlo,
pero realmente lo deseo.
Lamento el no serte fiel
aunque sea únicamente en el pensamiento;
no espero que algún día me entiendas,
sé que nunca has sentido algo similar,
y no creas que he dejado de amarte,
todo lo contrario, cada día te amo más,
cada día trato de sacarlo de mis pensamientos,
me esfuerzo en admirarte cada día más,
en observarte y amar quien eres, lo que haces por mí,
en desearte cómo lo deseo a él,
en enamorarme de tu piel, en ocultarte este sentimiento,
en hacerte feliz, en seguir siendo tuya,
cada día me obsesiono con la idea de engañarme a mí misma,
pero sé bien que no sería más que una farsa
negarme, negarte,
que últimamente no eres el dueño de mis pensamientos,
que él se ha metido ya ahí y no logro despojarlo;
traté de luchar con esa idea,
pero hoy finalmente no me queda más que aceptarlo,
porque simplemente lo deseo.
Esto me hace débil lo sé,
y me hace aún más débil el saber que nunca lo sabrás,
y tampoco él lo hará nunca,
y quizá aún ni lo sospechan,
y puede ser que incluso ni les interese o no quieran saberlo,
y así este sentimiento será únicamente mío,
será mi secreto, mi culpa y mi debilidad,
y será únicamente mi deseo,
mi deseo humano de saciarme de él,
mi deseo infiel de sentir la proximidad de otro cuerpo,
mi deseo absurdo de ser deseada también.
Y nada podrá cambiarlo,
ni la conciencia de mi pecado,
ni la inasequibilidad de mis pensamientos,
ni el dolor que puedan llegar a causarte,
porque simplemente lo deseo.
Simplemente lo deseo, sus labios;
deseo descubrir el sabor de sus besos,
la firmeza de sus abrazos alrededor de mi cuerpo,
deseo contemplar su desnudez y exponer ante él la mía,
tal como ha sido durante tantas noches en sueños,
tantas veces en el pensamiento,
porque simplemente lo deseo, cada vez que le miro,
cada vez que le pienso, le hablo,
lo deseo fervientemente, aún si no lo conozco,
si no he ido más allá de contemplarlo de lejos,
no puedo explicarte porqué lo hago,
ni disculparme por hacerlo,
pero realmente lo deseo.
Lamento el no serte fiel
aunque sea únicamente en el pensamiento;
no espero que algún día me entiendas,
sé que nunca has sentido algo similar,
y no creas que he dejado de amarte,
todo lo contrario, cada día te amo más,
cada día trato de sacarlo de mis pensamientos,
me esfuerzo en admirarte cada día más,
en observarte y amar quien eres, lo que haces por mí,
en desearte cómo lo deseo a él,
en enamorarme de tu piel, en ocultarte este sentimiento,
en hacerte feliz, en seguir siendo tuya,
cada día me obsesiono con la idea de engañarme a mí misma,
pero sé bien que no sería más que una farsa
negarme, negarte,
que últimamente no eres el dueño de mis pensamientos,
que él se ha metido ya ahí y no logro despojarlo;
traté de luchar con esa idea,
pero hoy finalmente no me queda más que aceptarlo,
porque simplemente lo deseo.
Esto me hace débil lo sé,
y me hace aún más débil el saber que nunca lo sabrás,
y tampoco él lo hará nunca,
y quizá aún ni lo sospechan,
y puede ser que incluso ni les interese o no quieran saberlo,
y así este sentimiento será únicamente mío,
será mi secreto, mi culpa y mi debilidad,
y será únicamente mi deseo,
mi deseo humano de saciarme de él,
mi deseo infiel de sentir la proximidad de otro cuerpo,
mi deseo absurdo de ser deseada también.
Y nada podrá cambiarlo,
ni la conciencia de mi pecado,
ni la inasequibilidad de mis pensamientos,
ni el dolor que puedan llegar a causarte,
porque simplemente lo deseo.