Qué será de ti
Qué será de ti, y de tus remilgos amorosos,
de los pliegues en tus manos
que se han perennizado en mi recuerdo
como si fueran dos balsas en un invierno.
¿Serás ahora mariposa?
Por que ayer cuando te fuiste
te pude ver arrancándote la sombra,
de una larva astral, en una bodega
perfilándose tus alas, fuera del capullo.
No me puedo istmar a tus pasiones,
ni puedo como nada, verter tu orgullo
en esa postergada vida, que se va
como escoltas hacia otras presunciones.
Estoy sólo frente a ti, y no tienes que pedirle a nadie
que recuerde nuestros besos,
ni las frases calurosas, porque están ahí,
esperando, como el vino a los años.
Como si fuera ese día una manía
de esperar, persistentemente algún albur
y nuestros labios como esgrima
pretendieran un nuevo tiempo para amarnos.