sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Qué triste es la lágrima que crea la guerra,
qué triste es la vela que queda sin su llama,
ahora esta en su mundo sin calma.
Mirada sin horizonte en su estrella
sus labios son sangre en su almohada
el dolor se ahoga en su tiempo
que triste la noche en esa cárcel
con sus rejas como clavos.
Qué triste la noche sin el viento
¿dónde su luz pintada?
triste el aroma a muerte
encerrados en las letras
que lástima su mañana sin sol
adiós a las puertas del alma
que triste su brisa
que no queda en la piel mal llevada.
Adiós al tiempo
lanzando su olor secuestrada
que irrita los ojos con el cáncer de la voz apagada
adiós a su melodía animada
que dice adiós a su palabra
que se tuerce en las manos olvidadas
adiós a su luz pintada
su corazón ha muerto en la mirada
que dice su nombre en versos
adiós a su voz soñada.