Que venga el amor a mi corazón yerto

María este poema es ¡Imperdonable para mi! que se
me haya pasado, una maravilla cautivadora de un amor
¡ENORME! En pie te aplaudo amiga querida, que maravilla.
grande, grande, ¡Gracias por este regalo! Y un beso enorme
desde Toledo -España-
 
El amor es como el agua que reverdece y da vida al corazón. Que llegue María, que llegue.....Para la mente es locura el amor, porque no acaba de entenderlo....Pero sintiéndolo y viviéndolo no hace falta entenderlo...Me encantó el cierre.
Un placer siempre querida amiga.
Abrazo.....
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Siempre es un placer, encontrarte en el recorrido de mis versos.

Un beso, mi querido amigo.
 
María este poema es ¡Imperdonable para mi! que se
me haya pasado, una maravilla cautivadora de un amor
¡ENORME! En pie te aplaudo amiga querida, que maravilla.
grande, grande, ¡Gracias por este regalo! Y un beso enorme
desde Toledo -España-

Gracias, mi apreciado amigo, por tan generosas palabras, gracias, gracias.

Un beso con mucho cariño.
 
y pensar que el primer poema que te comenté la primera vez, una hermosa entrega la invitación justa al amor, para poblar tu bello sentir, abrazos mi bella
Que venga a darme
su blanca mano de luna
para ponerla en la oscuridad de la noche,
segando los campos secos de vida,
apartando los ataúdes silenciosos del camino,
bañando con su mirada clara, la luz de mis ojos,
auspiciando los sentidos, para que brame mi alma,
enhebrando los hilos de la esperanza
entre las varas enramadas del tirso;
arrastrándome a los confines del Océano de vida plena,
inundando mi árida albufera,
enmarañando las ramas de mi razón,
con la irracionalidad de las suyas.
Que suenen las trompetas de amor en los oídos
para ensordecerme y no escuchar más que sus notas
clavando las flechas de Cupido en mi corazón yerto
hasta hacerle brotar, como fontanas al viento,
muriendo de amor sincero, sereno, cálido...
Embrujarle con la magia de la irreflexión
de la más intrépida y apasionante locura;
que sus dedos se mezan entre los surcos de mi cabello
fluyendo la sangre gélida, hasta fundir mi razón,
impregnando los sentimientos con los vapores emanados
del amor más puro, profundo, perfecto y eterno.
pensar que fue el primer
 
Que venga a darme
su blanca mano de luna
para ponerla en la oscuridad de la noche,
segando los campos secos de vida,
apartando los ataúdes silenciosos del camino,
bañando con su mirada clara, la luz de mis ojos,
auspiciando los sentidos, para que brame mi alma,
enhebrando los hilos de la esperanza
entre las varas enramadas del tirso;
arrastrándome a los confines del Océano de vida plena,
inundando mi árida albufera,
enmarañando las ramas de mi razón,
con la irracionalidad de las suyas.
Que suenen las trompetas de amor en los oídos
para ensordecerme y no escuchar más que sus notas
clavando las flechas de Cupido en mi corazón yerto
hasta hacerle brotar, como fontanas al viento,
muriendo de amor sincero, sereno, cálido...
Embrujarle con la magia de la irreflexión
de la más intrépida y apasionante locura;
que sus dedos se mezan entre los surcos de mi cabello
fluyendo la sangre gélida, hasta fundir mi razón,
impregnando los sentimientos con los vapores emanados
del amor más puro, profundo, perfecto y eterno.
Soberbio poema Maria A.G en donde puedo apreciar excelsa maestría digna de ser loada.
Cordial saludo amiga y felicitaciones.
Luis
 
Que llegue querida amiga para abrazarte
con sus brazos de amor y cariño
y que tus anhelos de felicidad se conviertan en realidad.
Besos y abrazos y siempre mi aplauso para tu exquisita sensibilidad poética,
me gusta mucho tu poema.
 
Que venga a darme
su blanca mano de luna
para ponerla en la oscuridad de la noche,
segando los campos secos de vida,
apartando los ataúdes silenciosos del camino,
bañando con su mirada clara, la luz de mis ojos,
auspiciando los sentidos, para que brame mi alma,
enhebrando los hilos de la esperanza
entre las varas enramadas del tirso;
arrastrándome a los confines del Océano de vida plena,
inundando mi árida albufera,
enmarañando las ramas de mi razón,
con la irracionalidad de las suyas.
Que suenen las trompetas de amor en los oídos
para ensordecerme y no escuchar más que sus notas
clavando las flechas de Cupido en mi corazón yerto
hasta hacerle brotar, como fontanas al viento,
muriendo de amor sincero, sereno, cálido...
Embrujarle con la magia de la irreflexión
de la más intrépida y apasionante locura;
que sus dedos se mezan entre los surcos de mi cabello
fluyendo la sangre gélida, hasta fundir mi razón,
impregnando los sentimientos con los vapores emanados
del amor más puro, profundo, perfecto y eterno.

Si que venga para que avive ese torrente de pasión y belleza que tienen tus letras.
 
Que venga a darme
su blanca mano de luna
para ponerla en la oscuridad de la noche,
segando los campos secos de vida,
apartando los ataúdes silenciosos del camino,
bañando con su mirada clara, la luz de mis ojos,
auspiciando los sentidos, para que brame mi alma,
enhebrando los hilos de la esperanza
entre las varas enramadas del tirso;
arrastrándome a los confines del Océano de vida plena,
inundando mi árida albufera,
enmarañando las ramas de mi razón,
con la irracionalidad de las suyas.
Que suenen las trompetas de amor en los oídos
para ensordecerme y no escuchar más que sus notas
clavando las flechas de Cupido en mi corazón yerto
hasta hacerle brotar, como fontanas al viento,
muriendo de amor sincero, sereno, cálido...
Embrujarle con la magia de la irreflexión
de la más intrépida y apasionante locura;
que sus dedos se mezan entre los surcos de mi cabello
fluyendo la sangre gélida, hasta fundir mi razón,
impregnando los sentimientos con los vapores emanados
del amor más puro, profundo, perfecto y eterno.
El amor fluye con ricas imágenes que afloran con dulzura, siempre grato pasar por tu poesía, te dejo un gran abrazo.
 
Que venga a darme
su blanca mano de luna
para ponerla en la oscuridad de la noche,
segando los campos secos de vida,
apartando los ataúdes silenciosos del camino,
bañando con su mirada clara, la luz de mis ojos,
auspiciando los sentidos, para que brame mi alma,
enhebrando los hilos de la esperanza
entre las varas enramadas del tirso;
arrastrándome a los confines del Océano de vida plena,
inundando mi árida albufera,
enmarañando las ramas de mi razón,
con la irracionalidad de las suyas.
Que suenen las trompetas de amor en los oídos
para ensordecerme y no escuchar más que sus notas
clavando las flechas de Cupido en mi corazón yerto
hasta hacerle brotar, como fontanas al viento,
muriendo de amor sincero, sereno, cálido...
Embrujarle con la magia de la irreflexión
de la más intrépida y apasionante locura;
que sus dedos se mezan entre los surcos de mi cabello
fluyendo la sangre gélida, hasta fundir mi razón,
impregnando los sentimientos con los vapores emanados
del amor más puro, profundo, perfecto y eterno.
Pleno de sentimiento, amor y metáforas preciosas.
Mis felicitaciones por este valioso poema que sacó a la luz.
Con cariño
Alfonso Espinosa
 

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