che ibarra
Poeta recién llegado
Quemando las Naves.
Hoy por la mañana un sol tibio y transparente entro por las cortinas,
se deslizo por la espalda de la desnuda soledad que me acompaña
y alguien murmuro en mi oido un nombre antiguo y olvidado,
me desperté confuso y necesitado.
Hoy como ayer, me asumí infinitamente ausente de mi mismo,
otra vez me percate de ciertos asuntos pendientes,
y es que de un tiempo acá, mi nombre es desconcierto,
soy nativo de latitudes grises,
y el color del cielo de mis lienzos no tiene tono.
por eso mi alma es páramo de deseos insatisfechos
y es que nunca hay flores en el jarrón de esta vida.
Pero hoy por la mañana
alguien murmuro en mi oido un nombre ancestral y exiliado,
me recordó un cuerpo breve de labios húmedos,
y corazón de pájaro.
entonces me quise ir
dejar la playa sucia de mi sufrir,
quemar las naves y tierra adentro entrar en el moreno continente
de un nombre que tenía cara de virgen y entrepierna de Diosa.
Pero eso fue apenas hoy por la mañana,
Porque el atardecer y la bajamar son opuestos
y a esta ahora casi no te recuerdo,
habrá que esperar el amanecer y esperar
que alguien murmure un nombre mítico y prohibido
para dejar la isla de mis necesidades , intentar, salir a buscar,
quemar las naves, no regresar.
Hoy por la mañana un sol tibio y transparente entro por las cortinas,
se deslizo por la espalda de la desnuda soledad que me acompaña
y alguien murmuro en mi oido un nombre antiguo y olvidado,
me desperté confuso y necesitado.
Hoy como ayer, me asumí infinitamente ausente de mi mismo,
otra vez me percate de ciertos asuntos pendientes,
y es que de un tiempo acá, mi nombre es desconcierto,
soy nativo de latitudes grises,
y el color del cielo de mis lienzos no tiene tono.
por eso mi alma es páramo de deseos insatisfechos
y es que nunca hay flores en el jarrón de esta vida.
Pero hoy por la mañana
alguien murmuro en mi oido un nombre ancestral y exiliado,
me recordó un cuerpo breve de labios húmedos,
y corazón de pájaro.
entonces me quise ir
dejar la playa sucia de mi sufrir,
quemar las naves y tierra adentro entrar en el moreno continente
de un nombre que tenía cara de virgen y entrepierna de Diosa.
Pero eso fue apenas hoy por la mañana,
Porque el atardecer y la bajamar son opuestos
y a esta ahora casi no te recuerdo,
habrá que esperar el amanecer y esperar
que alguien murmure un nombre mítico y prohibido
para dejar la isla de mis necesidades , intentar, salir a buscar,
quemar las naves, no regresar.
Che