Boddah
Poeta recién llegado
Mi Victoria Alada ¿quién ha puesto soledad en tus alas?
Lloras lágrimas de mar que rompen olas,
De unos ojos que nadie puede ver.
Sola en la proa de un barco envejecido.
Samotracia querida ¿quién ha cercenado tus amantes brazos?
Llenos de caricias lanzadas a los cielos,
Para el incauto marinero errante, que entre tus mentiras se envolvió.
¡Oh Diosa marmórea del infierno!
Niké del Fracaso ¿no tienes corazón humano?
¡Eres de piedra, estatua, mujer pérfida!
Conduces al engaño con fingidas alas a los hombres.
Juras guiarlos y protegerlos de los embates del temible océano,
cuando sólo te posas al frente de sus barcas para cegarlos.
Deberás pagar un precio prometéico:
tu cabeza cortarán los corazones fúricos de falsos amores.
Andarás por la vida con las ropas destrozadas,
atada al principio de todo en un abismo de nada
Perdida, confundida y petrificada.
Lloras lágrimas de mar que rompen olas,
De unos ojos que nadie puede ver.
Sola en la proa de un barco envejecido.
Samotracia querida ¿quién ha cercenado tus amantes brazos?
Llenos de caricias lanzadas a los cielos,
Para el incauto marinero errante, que entre tus mentiras se envolvió.
¡Oh Diosa marmórea del infierno!
Niké del Fracaso ¿no tienes corazón humano?
¡Eres de piedra, estatua, mujer pérfida!
Conduces al engaño con fingidas alas a los hombres.
Juras guiarlos y protegerlos de los embates del temible océano,
cuando sólo te posas al frente de sus barcas para cegarlos.
Deberás pagar un precio prometéico:
tu cabeza cortarán los corazones fúricos de falsos amores.
Andarás por la vida con las ropas destrozadas,
atada al principio de todo en un abismo de nada
Perdida, confundida y petrificada.