pumuki
Poeta asiduo al portal
Quiero besarte,
besarte tan fuerte
que tus labios
exploten en sangre,
revienten con mi roce
y se desgasten
de tanto besarlos.
Quiero, además,
poderte tocar
no con lascivia
ni con vanidosa lujuria
sino con cálida ternura.
Sintiendo como las yemas
de mis temblorosos dedos
te arañan la espalda
entre caricias despiadadas;
como te queman la piel
abrasando la pátina y la miel
de te cubren de la cabeza a los pies.
Quiero que sientas
la melodía de mis besos
furtivos y huidizos por tu cuello
que estallen en mil gemidos
estos peregrinos sin cobijo.
Quiero que me sientas
afuera y en tus adentros,
hundir mis caderas en las tuyas
en un alocado compás
sordo entre las sábanas.
Quiero tu placer,
beber de tu boca
el aliento y la voz
que me provocan;
escuchar el jadeo
de tu pletórica alma
soltando al aire
exhalaciones de dulce viento.
Poder palpar el tacto de tu pelo
fino,sedoso, madera de ébano
que recubre tu cara como un velo
impidiendo que tus ojos vean lo más bello.
Oler la fragancia de cítricos y almíbar
de todo tu cuerpo a las horas del alba
e impregnar mis sábanas de tu dulce aroma
para seguir queriendo sentir y desear.
besarte tan fuerte
que tus labios
exploten en sangre,
revienten con mi roce
y se desgasten
de tanto besarlos.
Quiero, además,
poderte tocar
no con lascivia
ni con vanidosa lujuria
sino con cálida ternura.
Sintiendo como las yemas
de mis temblorosos dedos
te arañan la espalda
entre caricias despiadadas;
como te queman la piel
abrasando la pátina y la miel
de te cubren de la cabeza a los pies.
Quiero que sientas
la melodía de mis besos
furtivos y huidizos por tu cuello
que estallen en mil gemidos
estos peregrinos sin cobijo.
Quiero que me sientas
afuera y en tus adentros,
hundir mis caderas en las tuyas
en un alocado compás
sordo entre las sábanas.
Quiero tu placer,
beber de tu boca
el aliento y la voz
que me provocan;
escuchar el jadeo
de tu pletórica alma
soltando al aire
exhalaciones de dulce viento.
Poder palpar el tacto de tu pelo
fino,sedoso, madera de ébano
que recubre tu cara como un velo
impidiendo que tus ojos vean lo más bello.
Oler la fragancia de cítricos y almíbar
de todo tu cuerpo a las horas del alba
e impregnar mis sábanas de tu dulce aroma
para seguir queriendo sentir y desear.