Cuando hablándole al oído, le dices que las ama,
Que no has de vivir sin ellas y lo mucho que las quiere;
Te sonríen y bendicen tus palabras al sentirse halagadas;
Y sin reprocharte nada se pasean en los laureles.
Mas si un tropiezo de la vida a ti un día te sorprende,
Y te vas y por un tiempo no vuelves, ya te maldicen,
les perturba hasta tu nombre y te desean la muerte,
sin entender cuál fue el motivo o la verdad de tu suerte.
Yo no seré un palomo que bate sus alas anchas,
Y si tal vez un alma triste que solloza;
Pero aprendí en aquel Colegio de la Salle,
Que hay que saber sobrevivir sobre la calle.
Hoy desconozco si a mi tú me maldices,
O si en silencio, si me odias te lo calles;
Tu sentimiento te dirá lo que Tú eres,
Y yo pregunto ¿Quién entiende a las mujeres?.
Que no has de vivir sin ellas y lo mucho que las quiere;
Te sonríen y bendicen tus palabras al sentirse halagadas;
Y sin reprocharte nada se pasean en los laureles.
Mas si un tropiezo de la vida a ti un día te sorprende,
Y te vas y por un tiempo no vuelves, ya te maldicen,
les perturba hasta tu nombre y te desean la muerte,
sin entender cuál fue el motivo o la verdad de tu suerte.
Yo no seré un palomo que bate sus alas anchas,
Y si tal vez un alma triste que solloza;
Pero aprendí en aquel Colegio de la Salle,
Que hay que saber sobrevivir sobre la calle.
Hoy desconozco si a mi tú me maldices,
O si en silencio, si me odias te lo calles;
Tu sentimiento te dirá lo que Tú eres,
Y yo pregunto ¿Quién entiende a las mujeres?.