¿ Quién eres ?

Nommo

Poeta veterano en el portal
Nos estábamos esperando, mutuamente.
Éramos ungüento y bálsamo.
Santidad fosforescente. Aroma mentolado, para el pecho.
Masaje manual, sobre la espalda.


En los tarros donde vivimos, reflexionamos y apenas podemos movernos.


Pero una vez por semana, nos escribimos epístolas.
Como San Pablo a los Corintios, o a los Tesalonicenses.
Tú eres mi comunidad egipcia. Y yo, tu profeta griego.
Somos representantes de dos imperios antiguos. Eslabones perdidos de la misma cadena.


Cuando nos abrazamos, sube la temperatura de nuestro castillo de arena.


Como ranas escultoras, en la playa, volamos, empleando cometas de tela, que azota el viento.
Tu obra es, sin lugar a dudas, digna de un arquitecto renacentista.
Lo mío es gótico y aspiro a domeñar mis creencias.
Para llegar a aunar, Sabiduría y ciencia.


Demostrando la existencia de las musas poéticas, que nos inspiran.




Te beso y se te cae la venda, de los ojos.
Ya, no te conmueves. No te derrites. Y buceamos por el Mar Mediterráneo.
Vamos en busca de la Sirenita, y de su padre, Neptuno.
Queremos anunciarles nuestra boda, que tendrá lugar en el Faro de Alejandría.


Espero que tengamos veinte hijos y doce hijas.


¿ Te asustas ?
¿ Te mueres de Miedo ?
Te pones morada, comiendo garbanzos.
Te pones muy gorda y recia. Como la madre superiora del convento.


Casta. Revientas.


Te espero, mientras tanto, en el Reino de los Cielos.
Ya, llueve a mares. A cántaros, en Jerusalem.
Y ahora, viene el hijo del hombre, que nació en Belén.
Te suplica que te entregues. Y que no seas virgen, durante largos años de espera.


Te peinas. Te abanicas. Te miras al espejo y ves al ángel. Ves quién eres.
 
Última edición:
Grata lectura que lleva al lector a esos sitios con todas las imágenes que nos entrega en este poema,
descubriendo en cada verso algo nuevo, como esas comidas cubiertas que no sabemos que llevan
hasta levantar la tapa que los oculta y no sabemos si nos gustará o se degustará con fiereza.
Me ha gustado mucho.
Un saludo.
 
Blanca, ¡ Has averiguado mi intención !
Bravo por ti.
Sorprender al lector. Eso quería.
A veces, soy malvado. Pero estoy comprendiendo la senda amable.


Desde luego, incluso he intentado sembrar el pánico, en más de una ocasión.


Finalmente, gana el espíritu del Mar.
Es vigoroso y masculino.
Y me cuenta muchos secretos...


Lo evoco, y entonces, se me ocurren versos como éstos.
 
Nos estábamos esperando, mutuamente.
Éramos ungüento y bálsamo.
Santidad fosforescente. Aroma mentolado, para el pecho.
Masaje manual, sobre la espalda.


En los tarros donde vivimos, reflexionamos y apenas podemos movernos.


Pero una vez por semana, nos escribimos epístolas.
Como San Pablo a los Corintios, o a los Tesalonicenses.
Tú eres mi comunidad egipcia. Y yo, tu profeta griego.
Somos representantes de dos imperios antiguos. Eslabones perdidos de la misma cadena.


Cuando nos abrazamos, sube la temperatura de nuestro castillo de arena.


Como ranas escultoras, en la playa, volamos, empleando cometas de tela, que azota el viento.
Tu obra es, sin lugar a dudas, digna de un arquitecto renacentista.
Lo mío es gótico y aspiro a domeñar mis creencias.
Para llegar a aunar, Sabiduría y ciencia.


Demostrando la existencia de las musas poéticas, que nos inspiran.




Te beso y se te cae la venda, de los ojos.
Ya, no te conmueves. No te derrites. Y buceamos por el Mar Mediterráneo.
Vamos en busca de la Sirenita, y de su padre, Neptuno.
Queremos anunciarles nuestra boda, que tendrá lugar en el Faro de Alejandría.


Espero que tengamos veinte hijos y doce hijas.


¿ Te asustas ?
¿ Te mueres de Miedo ?
Te pones morada, comiendo garbanzos.
Te pones muy gorda y recia. Como la madre superiora del convento.


Casta. Revientas.


Te espero, mientras tanto, en el Reino de los Cielos.
Ya, llueve a mares. A cántaros, en Jerusalem.
Y ahora, viene el hijo del hombre, que nació en Belén.
Te suplica que te entregues. Y que no seas virgen, durante largos años de espera.


Te peinas. Te abanicas. Te miras al espejo y ves al ángel. Ves quién eres.

Siempre ocurrentes y divertidos tus poemas amigo, saludos, feliz fin de semana.
 
¡ Gracias, compañero !
Procuro no enojarme, ni tampoco reírme.
Porque así, me parezco al Amor-Bondad.
 

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