davidul
Poeta asiduo al portal
Cuando clavas tu resplandor
con esa intensa maestría,
en unos sombríos ojos,
los arrasas con esa alegría,
convirtiendo la feminidad,
en una apasionada sinfonía,
desbordando la mesura,
e incendiando el alma fría
¡Quien lo diría!
Que eres el necesaria ardor,
de mis gélidos días
¡Quien lo diría!
Que eres la etérea musa,
de mis perdidas poesías.
con esa intensa maestría,
en unos sombríos ojos,
los arrasas con esa alegría,
convirtiendo la feminidad,
en una apasionada sinfonía,
desbordando la mesura,
e incendiando el alma fría
¡Quien lo diría!
Que eres el necesaria ardor,
de mis gélidos días
¡Quien lo diría!
Que eres la etérea musa,
de mis perdidas poesías.