angelsinalma
Poeta recién llegado
¿Quién me enseñara a olvidar?,
de que punto cardinal
de los cielos, vendrá el ángel
prometido,
para arrancar con sus latidos
el suspiro eterno,
que aún tiene
mi corazón.
¿Tendré que descender a los infiernos?,
y así desatar a mi
demonio interno, con los primeros
ojos negros
que calmen con su sexo,
mi ensordecida pasión.
¿Quién carajo me enseñará a olvidar?
Antes de que se pudra la
nostalgia,
por tantas falsas armonías
que inspira la ilusión,
y la maldita fe
con quien la expectativa comulga
en los mediodías,
donde me obligan a esperar algo,
que jamás llego.
¿Tendré que ser el típico loco maldito?,
que envenena a las flores
con el seco polen de las palabras,
desnudándolas a la madrugada,
mientras les bebo su sangre,
en forma de sudor.
¡Que especie en extinción me
dará el olvido!,
ya probé en los mares del vino,
y terminé por ser un
pedazo de carne podrido,
un triste fantasma,
vagando por el viento
con su maldición
¡Tendré que dejar de respirar
oxígeno!,
cortarme la piel cada ves
que niegue que no es una lágrima
la que desfigura mi rostro,
sino el rocío.
¡Quien me enseñará a olvidar!
o me enseñará a aprender,
que ya desayuné recuerdos
en la mañana, y no se
si la soledad,
me invitará a comer.
¿Tendré que dejar de repetir tu nombre?
si hace rato un silencio
lo gritó en mis oídos.
¿Quién me enseñará?
antes de que acepte
que no quiero olvidar.
de que punto cardinal
de los cielos, vendrá el ángel
prometido,
para arrancar con sus latidos
el suspiro eterno,
que aún tiene
mi corazón.
¿Tendré que descender a los infiernos?,
y así desatar a mi
demonio interno, con los primeros
ojos negros
que calmen con su sexo,
mi ensordecida pasión.
¿Quién carajo me enseñará a olvidar?
Antes de que se pudra la
nostalgia,
por tantas falsas armonías
que inspira la ilusión,
y la maldita fe
con quien la expectativa comulga
en los mediodías,
donde me obligan a esperar algo,
que jamás llego.
¿Tendré que ser el típico loco maldito?,
que envenena a las flores
con el seco polen de las palabras,
desnudándolas a la madrugada,
mientras les bebo su sangre,
en forma de sudor.
¡Que especie en extinción me
dará el olvido!,
ya probé en los mares del vino,
y terminé por ser un
pedazo de carne podrido,
un triste fantasma,
vagando por el viento
con su maldición
¡Tendré que dejar de respirar
oxígeno!,
cortarme la piel cada ves
que niegue que no es una lágrima
la que desfigura mi rostro,
sino el rocío.
¡Quien me enseñará a olvidar!
o me enseñará a aprender,
que ya desayuné recuerdos
en la mañana, y no se
si la soledad,
me invitará a comer.
¿Tendré que dejar de repetir tu nombre?
si hace rato un silencio
lo gritó en mis oídos.
¿Quién me enseñará?
antes de que acepte
que no quiero olvidar.