Quien se va, quien se queda

manuelim

Poeta recién llegado
Poca diferencia entre la carne muerta y viva,
una desea la vida, la otra que al morir la otra
enterrada fuera con ella.


La carne muerta desea el aire, la otra
que empujada a ella sea.


Una desea el calor del sol, la otra
dar calor al frío mortecino de su cuerpo.


Una desea el agua, la otra
la humedad de la tierra mojada.


Una desea sentirse viva, la otra
que ella este viva, para no sentirse condenada.


Suenan las campanas de la torre de la iglesia,
gritos de angustia, por
un alma que ha quedado presa.


El cura recita las escrituras,
mientras el alma de su letargo despierta.


La gente sigue llorando,
¿No da la vida la muerte?.
Se busca consuelo, entre gritos, sollozos
y coronas de flores llenas,
el roble liso y brillante,
con agua limpia sus penas.


Parece que nadie se alegre,
¿no descansan en paz
las personas rectas?


Nada mas errante,
que un alma perdida
sin condena.


la familia llora desconsolada,
por la agria marcha,
la dura condena.


Tan pronto fue el compromiso,
pero grande será la recompensa.
Unos años de vida,
para unos pocos sin tenerla.


¿Qué hay mas duro que sufrir una condena?
¿Qué mas antiguo que la fría madera?
El dolor de los seres queridos,
ante una persona que se aleja.
 
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