QUIERO INVITARTE, SÉ QUE QUIERES
Te querría invitar a mis zaguanes, son
muecas de alegres máscaras hurgadas,
vaivenes de tormentos alejados, para
entregado en la dicha del hormigueo de ser
con avidez estremecer las fisuras de los vasos
y brindar por el relámpago de las misiones,
reposo de parpados que son miradas de simas.
¿Quieres?
Sé que somos caricia deseada,
éxtasis de arenas con sedes,
estrellas y torsos de amantes
en lunas nuevas de desnudeces.
Decantarnos
para engendrar las raíces,
para abrir las puertas cerradas,
para sentir la profundidad
de cielos permanentes y altos,
que guardan las esencias
en cicatrices de húmedos soles.
Prometernos
y ser albas de sed desnuda,
cuchillos de pasos alegres,
voluptuosidad de arcos oscilantes
y rompernos en el reflejo de la conclusión.
No es atrevimiento
es sentido de noche ardiente
en abrazos ebrios que bailan.
Hallarnos
y ser reposo de pasos abiertos,
múltiples sombras de oscilantes bailes,
reflejos rotos en la reflexión del espejo
y esperarnos en las conclusiones
del baile de las presencias ardientes.
Bellos instantes sin nombre,
desnudez extrema de almas.
Juntos,
atravesar ese bosque sin soledades,
seno de umbrales imaginados
recodos apasionados de astros
en manantial de estuarios de delirio;
oro traspasado en vértigos de amor.
Unidad sublime, sé que quieres,
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luzyabsenta