Extravagante
Poeta recién llegado
Cubrimos los cuerpos
con esencias destiladas
de flores blancas,
que llevan las caricias
que habitan nuestras manos
a flotar en un Edén de sensaciones.
El cáliz que recoge nuestro aliento
es cúspide en la torre de Babel,
sin límites definidos,
donde los cuerpos se consagran
y las palabras pierden su ego,
construyendo un lenguaje propio,
hecho de caricias, besos y esencias,
superando todas las barreras existentes,
donde ideas y sensaciones
se funden unas con otras,
porque formamos parte de un instante
suspendido en el tiempo,
anclados en la quietud eterna.
con esencias destiladas
de flores blancas,
que llevan las caricias
que habitan nuestras manos
a flotar en un Edén de sensaciones.
El cáliz que recoge nuestro aliento
es cúspide en la torre de Babel,
sin límites definidos,
donde los cuerpos se consagran
y las palabras pierden su ego,
construyendo un lenguaje propio,
hecho de caricias, besos y esencias,
superando todas las barreras existentes,
donde ideas y sensaciones
se funden unas con otras,
porque formamos parte de un instante
suspendido en el tiempo,
anclados en la quietud eterna.