Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Quince primaveras
Quince primaveras, hija,
quince primaveras;
empieza tu ilusión apenas
y ya en la corola
de tu primera rosa
se queda suspendida
la lágrima temprana
que de tu ser brotara,
cual de rocío una gota.
No se cumple el deseo
que tanto has anhelado
porque el joven aquél
de la alegre mirada,
en el que tanto piensas,
durante varios días
a tu puerta no llama.
No pierdas la ilusión
y por amor no ruegues,
que si un varón te falla,
otro vendrá y acaso
sera aún mas bueno,
con mejor sentimiento,
quien habrá de quererte
más de lo que te quiero.
¡Quince primaveras, hija,
quince primaveras!
Quince primaveras, hija,
quince primaveras;
empieza tu ilusión apenas
y ya en la corola
de tu primera rosa
se queda suspendida
la lágrima temprana
que de tu ser brotara,
cual de rocío una gota.
No se cumple el deseo
que tanto has anhelado
porque el joven aquél
de la alegre mirada,
en el que tanto piensas,
durante varios días
a tu puerta no llama.
No pierdas la ilusión
y por amor no ruegues,
que si un varón te falla,
otro vendrá y acaso
sera aún mas bueno,
con mejor sentimiento,
quien habrá de quererte
más de lo que te quiero.
¡Quince primaveras, hija,
quince primaveras!
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