alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
Llegaste una tarde en un barco
en busca de aquella esperanza
era tu melena de color castaño
tus ojos dorados, tu cara hermosa
Llevabas una maleta que podía contigo
grande y pesada a la que arrastrabas
me ofrecí a ayudarte como buen amigo
aunque era la primera vez que te hablaba
Tu aunque extrañada aceptaste mi ayuda
cargué con la maleta que mucho pesaba
tu me ibas hablando de tu vida pasada
y yo me di cuentas de que tu me gustabas
Poco a poco de ti me fui enamorando
eras lo que yo siempre había buscado
en aquella noche todo me lo fuiste dando
aquel cariño profundo había encontrado
Aquella tarde me dijiste que te marchabas
yo quedé asombrado pues no me lo esperaba
quise cambiar el destino, que te quedaras
estaba escrito que aquella tarde yo te perdiera
Te vi subir a bordo de aquel barco, lo vi partir
al alejarse de tierra con tu mano decías me adiós
al punto lo perdí de vista y me sentí morir
ahora estoy triste, llorando, a solas con Dios
en busca de aquella esperanza
era tu melena de color castaño
tus ojos dorados, tu cara hermosa
Llevabas una maleta que podía contigo
grande y pesada a la que arrastrabas
me ofrecí a ayudarte como buen amigo
aunque era la primera vez que te hablaba
Tu aunque extrañada aceptaste mi ayuda
cargué con la maleta que mucho pesaba
tu me ibas hablando de tu vida pasada
y yo me di cuentas de que tu me gustabas
Poco a poco de ti me fui enamorando
eras lo que yo siempre había buscado
en aquella noche todo me lo fuiste dando
aquel cariño profundo había encontrado
Aquella tarde me dijiste que te marchabas
yo quedé asombrado pues no me lo esperaba
quise cambiar el destino, que te quedaras
estaba escrito que aquella tarde yo te perdiera
Te vi subir a bordo de aquel barco, lo vi partir
al alejarse de tierra con tu mano decías me adiós
al punto lo perdí de vista y me sentí morir
ahora estoy triste, llorando, a solas con Dios