Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Quisiera contar la historia completa,
quisiera que al tiempo no le faltaran hojas.
Quisiera haber tenido unos momentos eternos,
irreprochables en las ganas,
brillantes como todos los soles que pudieras imaginar,
quisiera haber tenido tus manos ajenas de mí.
Un minuto de tus ojos fijos,
el bosquejo de un beso dibujado en tu boca,
un abrazo preñado de distancia,
un momento de soledad de a dos,
en medio de este mundo inmenso.
Quisiera el relámpago de tu apariencia,
quisiera verte bordada en mi cielo,
el que cimenté con mis letras lejanas,
quisiera verte sembrada en las estrellas
que cuelgan en mis recuerdos.
Como pasan los días,
el reloj se pasea marcialmente
implacable me aleja de ti hacia la muerte,
condenado a no tenerte en esta vida
y a esperarte siempre.
Las espinas dañaron tu alma, lo sé,
pero ,sin espinas no existirían las rosas,
y las rosas vuelven,
las rosas vuelven,
como las golondrinas en primavera,
como tu cuando te acuerdas de mí.
Y yo consumo una época intentando encontrarte,
y descubriendo una y otra vez
que no habitas en los ojos,
que me circundan.
No estás en las palabras,
no estás en las bocas enamoradas,
no está tu mirada ,
tú no estás ni en este mundo ni en otro,
solo permaneces propagada en mi jardín imaginario,
donde hay millones de rosas,
que tiene tu cara.
quisiera que al tiempo no le faltaran hojas.
Quisiera haber tenido unos momentos eternos,
irreprochables en las ganas,
brillantes como todos los soles que pudieras imaginar,
quisiera haber tenido tus manos ajenas de mí.
Un minuto de tus ojos fijos,
el bosquejo de un beso dibujado en tu boca,
un abrazo preñado de distancia,
un momento de soledad de a dos,
en medio de este mundo inmenso.
Quisiera el relámpago de tu apariencia,
quisiera verte bordada en mi cielo,
el que cimenté con mis letras lejanas,
quisiera verte sembrada en las estrellas
que cuelgan en mis recuerdos.
Como pasan los días,
el reloj se pasea marcialmente
implacable me aleja de ti hacia la muerte,
condenado a no tenerte en esta vida
y a esperarte siempre.
Las espinas dañaron tu alma, lo sé,
pero ,sin espinas no existirían las rosas,
y las rosas vuelven,
las rosas vuelven,
como las golondrinas en primavera,
como tu cuando te acuerdas de mí.
Y yo consumo una época intentando encontrarte,
y descubriendo una y otra vez
que no habitas en los ojos,
que me circundan.
No estás en las palabras,
no estás en las bocas enamoradas,
no está tu mirada ,
tú no estás ni en este mundo ni en otro,
solo permaneces propagada en mi jardín imaginario,
donde hay millones de rosas,
que tiene tu cara.
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