sebas g
Poeta recién llegado
Creo que hoy es su cumpleaños.
La he escrito, la he llamado,
he sacudido su nombre con mis pulmones.
La he matado.
Sí, con un hacha de madera, sin filo.
Con mucha fuerza.
Ya desmembrada pedía clemencia
a este cuerpo deshabitado; y cómo iba a ser de otra forma;
se la he concedido.
La he cogido en brazos y así la he llevado
hasta mi casa;
donde tantas veces abrazó mis besos
y recogió la basura.
¿Estás viva?
Grité desesperado, pues su cara era inocente,
y sus ojos brillaban,
y el pelo se teñía de rubio.
Esta no es ella. Mas de lejos es exacta.
Antes era ella...
Tal vez no sea su cumpleaños.
En realidad no la he escrito, ni la he llamado.
No quise pronunciar su nombre en vano.
Tal vez viva; tal vez, de nuevo, sea ella.
Pero, ¿a quién le importa?
Para ella, yo estoy muerto;
eternamente olvidado.