Quizás debí marcharme hace tiempo,
no hay lugar para mí por estas latitudes,
buscaré tierras donde pisar firme.
No puedo vivir
sin caracolas esperando.
Puede que para mí no exista el sueño,
o puede que lo esté soñando
en el despertar de otros mundos.
No soy quizás a quién deseas,
me aterra pensarlo y me duele.
Vete, pues, de mi mundo, si quieres,
aunque con el alma te quiera
yo soy hombre de fe,
no de sueños.
Además, mi mundo es fuego,
no sabrías entenderlo.
Yo lo presiento y lo vivo
porque soy agnóstico.
Mosen, Pere.......
''Con inquebrantable fe
bañaste tu espalda
de tu sangre quemante.
Con la rigidez del crudo cilicio
levantaste ampollas hirientes
en cada poro de tu piel radiante
de amor,
y permutaste a la mujer
por la virgen.
Y quedó tu delirio
del dogma intangible
convertido en locura
de infierno y tiniebla,
incrustada en tu ser
como tinta indeleble.
Con inquebrantable fe
continuó tu quebranto
de hombre que renuncia
a ser hombre.
Y quedó tu silencio
convertido en espanto
de encarnizada lucha
contra marea y viento.
A cada mujer un tormento;
a cada suspiro escondido
un lucero que cae
del firmamento estrellado.
Ya convertido en un mártir,
-por el poder que me otorga
su majestad la mujer-
intervino por fuerza mayor
el alto estamento,
el Dean, el obispo:
-Pero Mosen Pere.¡ Por Diós santo!
¿Le tendré que traer en persona
a una mujer esta noche?
Pero el hombre que impenitente
reniega de hombre
con tijeras rebanó de raíz
su quebranto
y alejó a la mujer para siempre.
Hoy camina errante,
sin fe, sin amor, perdido
en su castrado destino
esperando; esperando...''
no hay lugar para mí por estas latitudes,
buscaré tierras donde pisar firme.
No puedo vivir
sin caracolas esperando.
Puede que para mí no exista el sueño,
o puede que lo esté soñando
en el despertar de otros mundos.
No soy quizás a quién deseas,
me aterra pensarlo y me duele.
Vete, pues, de mi mundo, si quieres,
aunque con el alma te quiera
yo soy hombre de fe,
no de sueños.
Además, mi mundo es fuego,
no sabrías entenderlo.
Yo lo presiento y lo vivo
porque soy agnóstico.
Mosen, Pere.......
''Con inquebrantable fe
bañaste tu espalda
de tu sangre quemante.
Con la rigidez del crudo cilicio
levantaste ampollas hirientes
en cada poro de tu piel radiante
de amor,
y permutaste a la mujer
por la virgen.
Y quedó tu delirio
del dogma intangible
convertido en locura
de infierno y tiniebla,
incrustada en tu ser
como tinta indeleble.
Con inquebrantable fe
continuó tu quebranto
de hombre que renuncia
a ser hombre.
Y quedó tu silencio
convertido en espanto
de encarnizada lucha
contra marea y viento.
A cada mujer un tormento;
a cada suspiro escondido
un lucero que cae
del firmamento estrellado.
Ya convertido en un mártir,
-por el poder que me otorga
su majestad la mujer-
intervino por fuerza mayor
el alto estamento,
el Dean, el obispo:
-Pero Mosen Pere.¡ Por Diós santo!
¿Le tendré que traer en persona
a una mujer esta noche?
Pero el hombre que impenitente
reniega de hombre
con tijeras rebanó de raíz
su quebranto
y alejó a la mujer para siempre.
Hoy camina errante,
sin fe, sin amor, perdido
en su castrado destino
esperando; esperando...''
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