lordtever
Poeta recién llegado
Quiero sentir
tu piel sobre mi piel,
tu vida con la mía,
tu necesidad de sentirme
y no esa lejanía enfermiza
que te caracteriza.
Quiero sentir que estas ahí,
quiero odiarte con pasión,
sin que me consuma la razón.
Necesito comerme tu vida
antes que tu consumas la mía,
detesto mi depresión.
Con rabia escucho tu voz,
con lágrimas araño tu foto
y beso tu ropa,
incinerando tu silencio,
tu ausencia eterna,
tu presencia efímera,
tu sabor amargo.
La rabia que me invade
ahorca mi alma
en un pozo de sangre
derramada por mi corazón
de tanto sufrir
por tí, por tu falta de amor,
por tu falta de pasión,
por tu ignorancia estúpida,
y mi apego inútil,
por mi carácter idiota,
por mi sentimiento
estancado en un vacío,
el que dejas cuando estás,
aunque nunca estés.
Odio llorar por no tocarte.
detesto escuchar tu voz
al otro lado del auricular,
esperanzarme por tu pronto regreso
aun cuando tu pasaje no tenga retorno,
porque te eché de mi vida
sin querer hacerlo,
por sentir que me invadías,
que me destrozabas por dentro,
cuando sólo yo
soy el culpable
de este tormento.
tu piel sobre mi piel,
tu vida con la mía,
tu necesidad de sentirme
y no esa lejanía enfermiza
que te caracteriza.
Quiero sentir que estas ahí,
quiero odiarte con pasión,
sin que me consuma la razón.
Necesito comerme tu vida
antes que tu consumas la mía,
detesto mi depresión.
Con rabia escucho tu voz,
con lágrimas araño tu foto
y beso tu ropa,
incinerando tu silencio,
tu ausencia eterna,
tu presencia efímera,
tu sabor amargo.
La rabia que me invade
ahorca mi alma
en un pozo de sangre
derramada por mi corazón
de tanto sufrir
por tí, por tu falta de amor,
por tu falta de pasión,
por tu ignorancia estúpida,
y mi apego inútil,
por mi carácter idiota,
por mi sentimiento
estancado en un vacío,
el que dejas cuando estás,
aunque nunca estés.
Odio llorar por no tocarte.
detesto escuchar tu voz
al otro lado del auricular,
esperanzarme por tu pronto regreso
aun cuando tu pasaje no tenga retorno,
porque te eché de mi vida
sin querer hacerlo,
por sentir que me invadías,
que me destrozabas por dentro,
cuando sólo yo
soy el culpable
de este tormento.