veronica_neira
Poeta recién llegado
Raíces invernales
No te siento,
perdiste,
me perdiste,
me escapé un día,
sin decirte nada,
no se mojaron tus mejillas,
pero empiezan a hacerlo...
Y mis ramas no se alargan
hasta tocarte,
no pueden hacerlo,
no las sientes entrelazadas a las tuyas;
las podé y dejé morir...
no tuviste la fuerza para sostenerlas,
cegado esperabas que me nazcan raíces a tu lado,
y florecería...
Pero marchité,
antes de empezar a germinar.
En diciembre sólo se muere,
pero tú,
nogal de invierno,
creciste sin necesidad de mis hojas,
ni de sol,
sólo con el verde de las paredes,
que no duran,
¡nunca lo hacen!
Y me fui,
nuevamente lo hice,
y esperas,
esperas,
esperas...
nogal que nunca muere.
No te siento,
perdiste,
me perdiste,
me escapé un día,
sin decirte nada,
no se mojaron tus mejillas,
pero empiezan a hacerlo...
Y mis ramas no se alargan
hasta tocarte,
no pueden hacerlo,
no las sientes entrelazadas a las tuyas;
las podé y dejé morir...
no tuviste la fuerza para sostenerlas,
cegado esperabas que me nazcan raíces a tu lado,
y florecería...
Pero marchité,
antes de empezar a germinar.
En diciembre sólo se muere,
pero tú,
nogal de invierno,
creciste sin necesidad de mis hojas,
ni de sol,
sólo con el verde de las paredes,
que no duran,
¡nunca lo hacen!
Y me fui,
nuevamente lo hice,
y esperas,
esperas,
esperas...
nogal que nunca muere.