Yo escribo porque tengo, abierta la mirada,
el puño a flor del alma, y el corazón abierto.
Festejo cada día,saber que no me he muerto
y que me queme el sol, como una llamarada.
Yo escribo cada día, huyendo de la nada,
qué luz tiene la vida, si el pájaro no canta?.
Si el hombre sin salario, no abre su garganta
y no suelta a la tarde, su canción sublevada.
Yo escribo porque siento, la sombra descarnada,
del hombre despojado, de América latina,
deambular por la historia,que nunca se termina
mil veces ya escrita, mil veces postergada.
Yo escribo porque mi alma, gimiendo en la alborada,
se arrastra reclamándome, cantar entre los suyos.
Soy cardo de esta América, que crece entre los yuyos,
de raíz en la tierra...profunda y liberada.
Marino Fabianesi
el puño a flor del alma, y el corazón abierto.
Festejo cada día,saber que no me he muerto
y que me queme el sol, como una llamarada.
Yo escribo cada día, huyendo de la nada,
qué luz tiene la vida, si el pájaro no canta?.
Si el hombre sin salario, no abre su garganta
y no suelta a la tarde, su canción sublevada.
Yo escribo porque siento, la sombra descarnada,
del hombre despojado, de América latina,
deambular por la historia,que nunca se termina
mil veces ya escrita, mil veces postergada.
Yo escribo porque mi alma, gimiendo en la alborada,
se arrastra reclamándome, cantar entre los suyos.
Soy cardo de esta América, que crece entre los yuyos,
de raíz en la tierra...profunda y liberada.
Marino Fabianesi
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