TCD_Anonime
Poeta recién llegado
Rayo de Luna
Solitario y noble caballero,
Que en su escritorio plasmaba sobre papel,
Un mundo imaginario y placentero,
Vida perfecta incomparable a la presente cruel.
En momentos de triste melancolía,
Escapaba de su solitario lugar,
Y pisando del Duero sus orillas
Contemplaba por las noches el brillo lunar.
Noche despejada y de suave brisa,
Es la que contempló aquel día,
En el que de su cara borrose la sonrisa
Y en su piel rozó esa sensación fría.
Media noche era,
Cuando forcejeando pensamientos estaba,
Sentado a las orillas del río
Y contemplando el brillo de la luna nueva.
Un breve instante acaeció,
Cuando aquella extraña cosa blanca apareció,
Era un arte, una silueta
era la imagen de una mujer bella.
Seguro de conocer a semejante ser,
Desesperadamente la siguió,
Durante largo tiempo hasta casi el amanecer,
Y pese a no poderla ver, el no se rindió.
Tras varios meses sin volverla a ver,
Resurgió en el un sentimiento el amor,
Y en ese tiempo sin saber que hacer,
Cada vez de su alma brotaba mas dolor.
Después de mucho pensar
En la orilla, esa noche, aquella mujer
Volver decidió a aquel lugar
Para al fin descubrir la verdad.
Impaciente esperando a la orilla estaba,
Cuando la silueta blanca volvió a resurgir,
Avalanzose sobre ella mientras desaparecía,
Y no tuvo otra opción que dejarse rendir.
Varios meses sintiendo amor por ella
Traicionó su imagen lo que sucedió,
La silueta de la mujer no fue real,
Simplemente un rayo de luna atravesando el robledal.
---------------------------------------------------
Triste tema nos enseña este poema,
Pero no por ello real deja de ser.
La lucha, el dolor, la traición
la persecución de un amor irrealizable
Solitario y noble caballero,
Que en su escritorio plasmaba sobre papel,
Un mundo imaginario y placentero,
Vida perfecta incomparable a la presente cruel.
En momentos de triste melancolía,
Escapaba de su solitario lugar,
Y pisando del Duero sus orillas
Contemplaba por las noches el brillo lunar.
Noche despejada y de suave brisa,
Es la que contempló aquel día,
En el que de su cara borrose la sonrisa
Y en su piel rozó esa sensación fría.
Media noche era,
Cuando forcejeando pensamientos estaba,
Sentado a las orillas del río
Y contemplando el brillo de la luna nueva.
Un breve instante acaeció,
Cuando aquella extraña cosa blanca apareció,
Era un arte, una silueta
era la imagen de una mujer bella.
Seguro de conocer a semejante ser,
Desesperadamente la siguió,
Durante largo tiempo hasta casi el amanecer,
Y pese a no poderla ver, el no se rindió.
Tras varios meses sin volverla a ver,
Resurgió en el un sentimiento el amor,
Y en ese tiempo sin saber que hacer,
Cada vez de su alma brotaba mas dolor.
Después de mucho pensar
En la orilla, esa noche, aquella mujer
Volver decidió a aquel lugar
Para al fin descubrir la verdad.
Impaciente esperando a la orilla estaba,
Cuando la silueta blanca volvió a resurgir,
Avalanzose sobre ella mientras desaparecía,
Y no tuvo otra opción que dejarse rendir.
Varios meses sintiendo amor por ella
Traicionó su imagen lo que sucedió,
La silueta de la mujer no fue real,
Simplemente un rayo de luna atravesando el robledal.
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Triste tema nos enseña este poema,
Pero no por ello real deja de ser.
La lucha, el dolor, la traición
la persecución de un amor irrealizable