Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Razón del adiós
Duerme,
duérmete entre sueños,
no los abras,
te golpearan.
Sigue pensando que solo se vive para sufrir,
sigue sufriendo para sentirte viva.
Faltante de amor pudo haber sido la causa,
o aquel marinero embarcado en alta mar,
cobarde como para mirar hacia atrás.
Solo quieres simpleza,
una vida tan normal que asusta,
donde las utopías solo se ven en películas,
DONDE LOS SUEÑOS NO EXISTEN MAS ALLA DE LA MATERIA.
Solo quieres amor en tu vida
y ver crecer tu fruto,
verlo caer del árbol maduro y fresco.
Sigue caminando en ensueños,
no los abras india de blancos pies,
no despiertes
no lo quieres hacer,
pero los llantos requieren de tu sangre.
Ya no puedes alimentar a dos personas,
agonizas en tu lecho,
no vas mas allá,
no lo puedes hacer,
y yo solo puedo escribir.
Vivir y escribir;
y lastimar,
una dulce herida, un tierno recuerdo.
Una espera demasiada ansiada,
como ratones en orejas de elefantes
me asustaron.
Encima el rumor de la urbe influencia auque no se quiera,
conciente o inconsciente,
se adentra.
Vuelvo de mi viaje y a mi rutina,
y ya no se que esperar
y creo que nada espero,
hasta no saber que quiero esperare,
esperare que la vida me lo enseñe
y que el tiempo lo desvele,
para que cuando el momento llegue
poder distinguir el reflejo del resplandor.

Duerme,
duérmete entre sueños,
no los abras,
te golpearan.
Sigue pensando que solo se vive para sufrir,
sigue sufriendo para sentirte viva.
Faltante de amor pudo haber sido la causa,
o aquel marinero embarcado en alta mar,
cobarde como para mirar hacia atrás.
Solo quieres simpleza,
una vida tan normal que asusta,
donde las utopías solo se ven en películas,
DONDE LOS SUEÑOS NO EXISTEN MAS ALLA DE LA MATERIA.
Solo quieres amor en tu vida
y ver crecer tu fruto,
verlo caer del árbol maduro y fresco.
Sigue caminando en ensueños,
no los abras india de blancos pies,
no despiertes
no lo quieres hacer,
pero los llantos requieren de tu sangre.
Ya no puedes alimentar a dos personas,
agonizas en tu lecho,
no vas mas allá,
no lo puedes hacer,
y yo solo puedo escribir.
Vivir y escribir;
y lastimar,
una dulce herida, un tierno recuerdo.
Una espera demasiada ansiada,
como ratones en orejas de elefantes
me asustaron.
Encima el rumor de la urbe influencia auque no se quiera,
conciente o inconsciente,
se adentra.
Vuelvo de mi viaje y a mi rutina,
y ya no se que esperar
y creo que nada espero,
hasta no saber que quiero esperare,
esperare que la vida me lo enseñe
y que el tiempo lo desvele,
para que cuando el momento llegue
poder distinguir el reflejo del resplandor.
