BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
En mí, madera quieta y bálsamo,
en un corazón de hielo, de piedra,
vacío, contaminado por los astros
fríos del cielo: enfangados. Yo busco
la trinidad convocada, las luces de los coches,
las misivas lanzadas por cohetes, los austeros
recipientes de salivas intoxicadas. Los gremios
de los más antiguos oficios. Las galaxias
entre los chopos más ardientes, y dubitativos.
Oh indios de aspecto frágil, derviches sin tonalidad
alguna, oh dioses de la pesadumbre en ciertos territorios!
Me apremian las lenguas que por mí hablan; me excitan
los terrenos que piso quizás para no retornar nunca.
Mas he de volver, aunque sea sobre mula o terciopelo
blanco. Sobre testaruda estrella que se acumula
en la frente-.
©
en un corazón de hielo, de piedra,
vacío, contaminado por los astros
fríos del cielo: enfangados. Yo busco
la trinidad convocada, las luces de los coches,
las misivas lanzadas por cohetes, los austeros
recipientes de salivas intoxicadas. Los gremios
de los más antiguos oficios. Las galaxias
entre los chopos más ardientes, y dubitativos.
Oh indios de aspecto frágil, derviches sin tonalidad
alguna, oh dioses de la pesadumbre en ciertos territorios!
Me apremian las lenguas que por mí hablan; me excitan
los terrenos que piso quizás para no retornar nunca.
Mas he de volver, aunque sea sobre mula o terciopelo
blanco. Sobre testaruda estrella que se acumula
en la frente-.
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