roberto reyes guadron
Poeta recién llegado
Deja quieto el sentimiento
No te agobies con mi silencio
Somos dos almas en disputa
Que no sabemos que buscamos
Si la flor que nace en la mañana
O el arcoíris de una noche obscura.
Caminemos y quizás un día
Cuando el telón de la vida
Se cierre en cada horizonte
Descubramos que queríamos
Si el verso quieto, triste y perdido
O la llama ardorosa de otro amor
El recuerdo del despertar tardío
O el novel florecer de otro sol.
El juego quieto de los sueños
Se conjuga en el verbo de la verdad
El amor no se pide, no se suplica
El amor en realidad solamente se da
Como un don de las almas y de Dios
Yo nunca a los años, lo había conocido
Hoy lo tuve, lo viví con mucho dolor
Pero nada es para siempre y lo he perdido
Y sé que no volverá ya nunca más.
En los principios asusta y desespera
Te hunde en tu propia pasión
Sin embargo cada golpe, cada quimera
Te lleva al escenario de la comprensión
Y si el amor se va, es que no era tuyo
Y solo era un simple soplo de Dios
Una plegaria triste, una enseñanza
Tal vez un chantaje a tu propio corazón
Para enseñarte sin prisa, sin arrebatos
El propio valor de tu escasa existencia.
Por eso deja quieto el sentimiento
Y vive esta aurora y las otras que vendrán
Tienes tanta dulzura en tu alma
Que por eso muchos como yo, te querrán
Date de la vida una oportunidad
Como lo has dicho tantas veces
Como lo deseas casi tanto como yo
Que ahí encuentres la verdadera felicidad.
No te agobies con mi silencio
Somos dos almas en disputa
Que no sabemos que buscamos
Si la flor que nace en la mañana
O el arcoíris de una noche obscura.
Caminemos y quizás un día
Cuando el telón de la vida
Se cierre en cada horizonte
Descubramos que queríamos
Si el verso quieto, triste y perdido
O la llama ardorosa de otro amor
El recuerdo del despertar tardío
O el novel florecer de otro sol.
El juego quieto de los sueños
Se conjuga en el verbo de la verdad
El amor no se pide, no se suplica
El amor en realidad solamente se da
Como un don de las almas y de Dios
Yo nunca a los años, lo había conocido
Hoy lo tuve, lo viví con mucho dolor
Pero nada es para siempre y lo he perdido
Y sé que no volverá ya nunca más.
En los principios asusta y desespera
Te hunde en tu propia pasión
Sin embargo cada golpe, cada quimera
Te lleva al escenario de la comprensión
Y si el amor se va, es que no era tuyo
Y solo era un simple soplo de Dios
Una plegaria triste, una enseñanza
Tal vez un chantaje a tu propio corazón
Para enseñarte sin prisa, sin arrebatos
El propio valor de tu escasa existencia.
Por eso deja quieto el sentimiento
Y vive esta aurora y las otras que vendrán
Tienes tanta dulzura en tu alma
Que por eso muchos como yo, te querrán
Date de la vida una oportunidad
Como lo has dicho tantas veces
Como lo deseas casi tanto como yo
Que ahí encuentres la verdadera felicidad.